Por Diego Pineda

Rapture_bannerAlgo interesante nos pasó a mi esposa y a mi durante los seis años que vivimos en los Estados Unidos. Nuestra forma de ver el mundo cambió. Aceptamos la cosmovisión predominante del sueño americano de conseguir dinero y bienes materiales por encima de todo y comenzamos a creer que Estados Unidos era el centro del mundo, que más allá de las fronteras todo era irrelevante. Suena ridículo (y lo es) pero la mayoría de personas en ese país piensa de esa manera, así no lo exprese abiertamente.

No fue sino hasta que nos mudamos para Canadá que nos dimos cuenta de cómo la cultura (y las potestades espirituales) de los Estados Unidos pueden sesgar a la gente para que interpreten lo que pasa en el mundo a su alrededor de cierta manera.

Creo que esto ilustra las dificultades que podemos encontrar al interpretar la Biblia y, en especial, las profecías bíblicas sobre los últimos tiempos.

Debido a que la cultura occidental es la única cosmovisión que la mayoría de los occidentales conocemos, cuando leemos la Biblia y los pasajes proféticos del tiempo del fin, cometemos el error de imponer nuestra propia visión del mundo y las experiencias personales sobre lo que dice la Biblia.

El problema con eso es que la Biblia es y siempre ha sido un libro con un fondo centrado en Jerusalén, Israel, y el Medio Oriente. Las profecías bíblicas nos cuentan una historia muy centrada en Jerusalén. Ésta es la ciudad en torno a la cual toda la historia del regreso de Jesús gira. Ésta es la ciudad en la que Jesús literalmente gobernará la tierra después de su regreso. Así que cuando nos acercamos a la Biblia para entender lo que está diciendo con respecto a los tiempos del fin, hay que tener en consideración su propio contexto.

La Biblia no fue escrita principalmente para los latinoamericanos o los occidentales. La Biblia es un libro Judío con una cosmovisión del Medio Oriente. Por ejemplo, las interpretaciones que dicen que la Unión Europea es el imperio del anticristo, que Estados Unidos (o el Vaticano) es la Gran Ramera y que el Anticristo es un europeo (o el presidente Obama o Bill Gates), son basadas en una cosmovisión occidental que ignora el contexto del Medio Oriente de la Biblia y la centralidad de Israel y Jerusalén.

Miles de libros se han vendido y cientos de conferencias se han llenado, promovidos por maestros sinceros y bien intencionados pero que han interpretado la Biblia desde una perspectiva occidental—y por ende, errónea. Yo me leí muchos de esos libros y acepté como cierto lo que decían, desde la serie de ficción Dejados Atrás hasta La Victoria Final: el año 2000 de Marvin Byers, quien aseguraba que la gran tribulación comenzaría con el cambio de siglo y que el anticristo saldría de la Unión Europea.

Cuando estudiamos las Escrituras con la perspectiva de que es un libro del Medio Oriente y dejamos a un lado nuestras tradiciones (aquello que nos han enseñado como dogma) para que la Biblia hable por sí misma, nos daremos cuenta que muchas cosas que nos enseñaron acerca de los últimos tiempos no son ciertas. A continuación comparto cuatro de esas cosas que he descubierto escudriñando las Escrituras.

Error #1: El rapto puede ocurrir en cualquier momento

Era común en mi adolescencia escuchar que el rapto podría ser esa misma noche o la semana siguiente y que debía cuidarme de no pecar o sería dejado atrás. Los versos comúnmente citados para decir que el rapto puede ser en cualquier momento son:

“Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”
Mateo 24:36 (LBLA)

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.”
2 Pedro 3:10

“Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche;”
1 Tesalonicenses 5:2

Aunque Jesús dijo que no podremos saber el día ni la hora de su venida, en el mismo capítulo (Mateo 24) nos dio 18 señales de que el fin estará cerca. Lo que significa que sí podremos interpretar las señales para saber cuál es la generación de su venida y las condiciones que se deben dar antes de que venga. El contexto del verso de 1 Tesalonicenses 2 es aún más claro.

“Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche; que cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que el día os sorprenda como ladrón; porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.” 
1 Tesalonicenses 2:2-5

Vendrá como un ladrón en la noche para aquellos que están en tinieblas, pero no para los que estamos en la luz. Dios no quiso revelar el día ni la hora a la iglesia primitiva, pero Daniel y el apóstol Juan son claros cuando dicen que el Mesías vendrá exactamente 1.260 días después de la abominación de desolación (Daniel 7:25; 12:7; Apocalipsis 11:2-3; 12:6, 14; 13:5).

De hecho, el apóstol Pablo dice que “nuestra reunión con Él” (el rapto) no vendrá hasta que se haya revelado el “hombre de pecado” (el anticristo). ¿Y cómo se revelará? Haciéndose pasar por Dios en el templo (la abominación de desolación).

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, que no seáis sacudidos fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os alarméis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día del Señor ha llegado. Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios.”
2 Tesalonicenses 2:1-4

Cuando leemos la Biblia y dejamos que hable por sí misma, es muy claro que el rapto es al final de la Gran Tribulación y no antes como se ha enseñado en los últimos 150 años. De hecho, no hay ni un solo verso que EXPLÍCITAMENTE diga que el rapto es antes de la tribulación. Pero Jesús mismo dijo que Él vendría después de la tribulación:

Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; y entonces todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre que viene sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y El enviará a sus ángeles con una gran trompeta y reuniran a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.”
Mateo 24:29-31

Eso quiere decir que el rapto no puede ocurrir hoy o en seis meses, pues aún no se ha manifestado el anticristo. Para los no creyentes, la venida del Señor será como ladrón en la noche (así como fue en los días de Noé que la gente se casaba y celebraba y de repente vino el diluvio). Pero para nosotros, será un evento esperado por el cual estaremos clamando cuando veamos las profecías cumplirse.

“Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven.” Apocalipsis 22:17

Error #2: El rapto y la segunda venida de Cristo son eventos diferentes

Otra enseñanza que recibí y compartí durante la mayor parte de mi vida cristiana es que seremos raptados antes de la tribulación y al final de los siete años vendremos con Jesús a reinar. En otras palabras, el rapto y la segunda venida son eventos separados. Yo lo acepté porque así me lo enseñaron. ¿Pero en realidad hay algún fundamento bíblico?

Pablo profetizó que el rapto ocurrirá cuando se toque la última trompeta: “He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados.” 1 Corintios 15:51-52

Juan menciona también un “misterio” al sonar de la “séptima” trompeta: “sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando esté para tocar la trompeta, entonces el misterio de Dios será consumado, como El lo anunció a sus siervos los profetas.” Apocalipsis 10:7

Esta séptima trompeta es la última trompeta en Apocalipsis, la cual viene después de otras seis trompetas y siete sellos, los cuales representan los juicios y plagas desatados durante la tribulación. Si los sellos y las trompetas no fueran secuenciales no estarían numerados. Inmediatamente después que el ángel toca la séptima trompeta, se abren los cielos y se anuncia la venida del Señor para juzgar a las naciones y reinar (ver Apocalipsis 11:15-19).

Algunos maestros dicen que la trompeta de 1 Corintios 15 es diferente a la de Apocalipsis 7 y que se refiere a la última de las trompetas que se tocaba en la Fiesta de las Trompetas de los judíos:

“Habla a los hijos de Israel y diles: “En el séptimo mes, el primer día del mes, tendréis día de reposo, un memorial al son de trompetas, una santa convocación.”
Levítico 23:24

Según la tradición judía en el Talmud, ellos tocaban la trompeta un número determinado de veces y el último toque era más largo (lo llaman Tekia Gedolah). El problema con esta interpretación es que hay que salirse de la Biblia y acudir a las tradiciones humanas en el Talmud en lugar de dejar que la Biblia hable por sí misma. Levítico no habla de siete trompetas durante la Fiesta de Tabernáculos, sólo dice al “son de trompetas”. La única otra ocasión que se nos habla de una serie de toques de trompetas es cuando Josué e Israel pelearon contra Jericó—y Pablo no se estaba refiriendo a esas trompetas. La única explicación es que Pablo y Juan hablaban de las mismas trompetas pues ambos pasajes están en el contexto del fin de los tiempos y ambos usan la palabra “misterio”. Nota que según Apocalipsis 10:7 es un misterio anunciado a los profetas y sabemos que Pablo era un profeta con revelación de los últimos tiempos, pues mira lo que nos dice:

“Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.”
1 Tesalonicenses 4:16-17

Este verso dice que estaremos con el Señor siempre, pero no dice que nos lleva al cielo por siete años a celebrar las bodas del cordero mientras la tierra está en la gran tribulación, y que después regresará. La idea de un rapto pretribulacional (antes de la tribulación) viene de inferencias de pasajes bíblicos que dicen que los santos no experimentarán la ira de Dios. Pero estar en el cielo durante la tribulación no es la única forma en que somos librados de la ira de Dios. Israel estuvo en Egipto mientras las plagas caían sobre Faraón pero no sufrió daño alguno. Fueron protegidos sobrenaturalmente en la tierra de Gosén.

La ira de Dios es diferente a la persecución, la cual nos es prometida a todos los que seguimos a Cristo (Mateo 5:10-12; Juan 15:18-21; 16:1-4; Romanos 8:16-18; 2 Timoteo 3:12). Sí, seremos perseguidos durante la tribulación, pero será el tiempo de mayor avivamiento en la historia donde el evangelio será predicado con poder en todo el mundo.

No tenemos que temer que los juicios de Dios nos caigan a nosotros, pues son desatados a través de nosotros como participantes activos bajo el liderazgo de Jesús. Como Moisés desató las 10 plagas sobre Faraón, la iglesia desatará los 21 juicios sobre el anticristo. Es nuestro honor juzgar a las naciones con Cristo (Salmos 149:6-9; Isaías 24:14-16; 42:10-13; Joel 2:28-32; Mateo 16:18-19; Lucas 18:7-8; Hechos 2:17-21; Apoc. 5:8; 6:9-11; 8:3-5; 9:13; 10:6; 14:18; 16:7; 19:2; 22:17).

El rapto y la segunda venida de Cristo son un mismo evento. La segunda venida de Cristo tiene tres etapas que ocurrirán en un periodo de 30 días (compare Apocalipsis 11:2-3; 12:6, 14; 13:5; Daniel 7:25; 12:7 con Dan. 12:11).

1) Jesús primero viaja por el cielo arrebatando a los santos y todo ojo lo verá (Apocalipsis 1:7). Seremos transformados en un instante, recibiendo cuerpos glorificados, listos para batallar con Él contra el anticristo y las naciones aliadas a él.
2) Luego marchará a través de la tierra de Edom (en la Jordania moderna) según Isaías 63:1-6, ejecutando los juicios sobre las naciones que odian a Israel (ver siguiente sección para más detalles).
3) Finalmente marchará hacia Jerusalén y será recibido oficialmente por los líderes de Israel (Mateo 23:37-39) en el Monte de los Olivos (Zacarías 14:4).

 

Error #3: El anticristo será europeo

La versión popular en Occidente es que el anticristo vendrá de Europa del este, o una nación que representa el antiguo imperio romano. Esta interpretación viene de la tradición que dice que el último de los reinos en la estatua con la que soñó Nabucodonosor en el libro del profeta Daniel, es el Imperio Romano. Esto es resultado de la cosmovisión occidental que mencioné al principio.

Joel Richardson, en su libro La Bestia del Medio Oriente, demuestra bíblica e históricamente, que Daniel se refiere al Califato Islámico y no al Imperio Romano. Cuando estudiamos la Biblia desde la perspectiva del Medio Oriente (su perspectiva original), nos damos cuenta que el anticristo debe venir de una de las naciones del Medio Oriente. (La Bestia de Medio Oriente está disponible gratuitamente en español, aunque con errores gramaticales en la traducción)

Al anticristo hará guerra contra Jesucristo cuando venga por segunda vez, pero el Señor lo destruirá con su poder en un instante. Si el anticristo es un europeo, entonces la Biblia nos diría que Cristo vendrá a destruir las naciones europeas en el día del juicio, el día del Señor. Pero no es así.

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas.”
2 Pedro 3:10

La Biblia es muy específica acerca de las naciones que serán juzgadas en el “Día del Señor”, o sea, cuando Cristo regrese por segunda vez. Todo comienza en Génesis 3 cuando Dios le profetiza a Eva: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su descendencia: él te aplastará la cabeza, y tú le herirás en el talón” (Génesis 3:15). Aquí nos resume la historia del pueblo de Dios (Israel y la Iglesia de Cristo), que satanás estaría siempre en guerra contra ellos, pero que el Mesías un día lo aplastará.

De esta profecía en Génesis 3 surgen otras profecías más específicas:

Números 24:14, 17-20 – El Mesías aplastará a Moab, Edom, Seir, los hijos de Set (o los hijos de Oriente), y los Amalecitas. Los Moabitas y los Edomitas eran un pueblo que vivía al este del actual Israel en lo que hoy es la nación de Jordania. El Monte Seir era una montaña prominente en el territorio de Moab. Por lo tanto, las referencias a Moab, Edom y Seir, apuntan a la misma región y su gente históricamente. Del mismo modo, los Amalecitas eran un grupo de personas que vivían en la región más al este de Israel.
Isaías 25:8-11 – El Mesías aplastará a Moab.
Abdías 1 – Edom será destruida en el Día del Señor.
Ezequiel 25:12-17 – Juicio contras los vecinos de Israel: Edom, los Filisteos, los Cereteos. Los Filisteos son los actuales Palestinos y los Cereteos se refiere a Gaza. El texto menciona específicamente a Temán (en la actual Jordania) y Dedán (norte central de Arabia Saudita).
Ezequiel 30:1-5 – En el Día del Señor, habrá juicio sobre Egipto, Cus, Put y Lud. Cus es Sudán, Put era en la actual Libia y partes de África del Norte, y Lud es Turquía.
Sofonías 2 – Dice que Gaza, Ascalón, Asdod, Ecrón, los Cereteos, Canaán, y la tierra de los Filisteos, serán completamente arruinados. Luego da una profecía sobre el futuro de Moab, Amón, la República moderna de Sudán del Norte (Cus), así como Asiria y Nínive (Sof 2:8-9, 12-13). Amón fue la región inmediatamente al norte de Moab, también es la actual Jordania y Siria. En los días de Sofonías (siglo VI a.C.), Asiria atravesó las fronteras de la Turquía moderna, Siria, Líbano e Irak. La antigua ciudad de Nínive, que ahora se llama Mosul, está en el norte de Irak.
Joel 3:1-4 – Juicio contra Tiro y Sidón y los Filisteos por dividir la tierra de Israel. Tiro, Sidón, y los filisteos. Estas se refieren a el Líbano y la Franja de Gaza.
Isaías 34:5-9 – Juicios contra Bosra en Edom por ser enemigos de Sión (Israel).
Isaías 63:1-4 – Hace referencia al Señor pisoteando el lagar de Edom, con lenguaje similar al de Apocalipsis 19.

La Biblia hace referencia a naciones europeas, pero nunca en el contexto de su juicio. En el contexto del Día del Señor y la venida de Cristo, las naciones especificadas para el juicio son todas mayormente naciones musulmanas del Medio Oriente. Según la Biblia, su juicio viene contra los enemigos de Israel y los santos (la Iglesia). ¿Quiénes han sido enemigos de los judíos y los cristianos por siglos y hoy en día matan y torturan a los santos? Las mismas naciones que históricamente fueron enemigas de Israel y que hoy son naciones musulmanas.

Una interpretación más fiel a los textos bíblicos anteriores y las profecías del profeta Daniel nos indica que el Anticristo vendrá de la región de Siria, Turquía o Irak y que será un musulmán. Lo más fascinante es que la escatología islámica tiene paralelos increíbles con el libro de Apocalipsis. Pero ese es el tema de otro artículo.

Error #4: La gran ramera de Apocalipsis 17 es la Iglesia Católica Romana

Durante mis primeros años de cristiano, me leí un libro titulado Babilonia, Misterio Religioso por Ralph Woodrow, un exposé histórico y doctrinal de las doctrinas de la iglesia católica, la corrupción e inmoralidad a través de la historia y muchas otras cosas. Woodrow hace una conexión entre la iglesia católica y las antiguas religiones paganas de Babilonia. Y en las primeras páginas de su libro, explícitamente dice que el apóstol Juan se refería a la religión católica cuando describió a la mujer llamada Babilonia en Apocalipsis 17.

Hay varias interpretaciones del libro de Apocalipsis, pero las cuatro más comunes son las siguientes:

1. Futurista: La mayoría de eventos en el libro son futuros. Dentro de la visión futurista, hay varias interpretaciones de los eventos. Por ejemplo, respecto al rapto hay 4 teorías: rapto parcial, rapto pretribulacional, rapto midtribulacional, rapto postribulacional. Igualmente hay 4 teorías sobre el milenio: premilenialismo histórico, dispensacionalismo premilenial, postmilenialismo, y amilenialismo.

2. Preterista: Dice que los eventos en Apocalipsis fueron cumplidos durante la caída de Jerusalén en 70 d.C. O sea, que ya todo sucedió.

3. Idealista: A veces llamada “la interpretación espiritualista”, dice que Apocalipsis es simbólico, representando verdades espirituales para la iglesia.

4. Histórica: Ve todo del libro de Apocalipsis a través de la historia humana, desde los días de Juan hasta el fin de la historia.

Personalmente, yo creo en una interpretación futurista de Apocalipsis. El problema con las interpretaciones preterista, idealista e histórica es que no explican con satisfacción todos los elementos del libro de Apocalipsis e ignoran las profecías del resto de la Biblia que no se han cumplido (por ejemplo, todos los profetas del Antiguo Testamento hablan de un tiempo en el que el Mesías reinará sobre todas las naciones.)

Para aceptar la teoría de Woodrow que la iglesia católica es la gran ramera, uno tendría que mirar el libro de Apocalipsis a través de la interpretación histórica, no futurista, pues sus paralelos se basan en acontecimientos que se han dado a través de los siglos y que no representan la Iglesia Católica actual.

Por ejemplo, Apocalipsis 17:9 dice “Las siete cabezas son siete montes sobre los que se sienta la mujer.” La ciudad de Roma fue fundada sobre 7 colinas, por ende, dicen los que defienden esta teoría, Apocalipsis 17 se refiere a Roma. Aparte de que Roma y el Vaticano no son exactamente lo mismo, en realidad la Roma actual tiene más de 7 colinas y el Vaticano no se sienta sobre todas ellas. Además, el texto habla de montes o montañas (griego oros), no colinas (griego bounos).

Recordemos que Apocalipsis nos está hablando de un evento profético que no ha sucedido aún, no de un dato histórico. (Muchas ciudades han sido construidas sobre 7 colinas)

Puede ser que el Vaticano tenga muchas similitudes con la Gran Ramera de Apocalipsis 17, pero para que sea en realidad la Gran Ramera tiene que tener TODAS las características descritas en ese capítulo. Así que sólo basta con probar que uno de los puntos no concuerda para descartar esa interpretación.

Cuando nos ponemos nuestros lentes occidentales, vemos lo que queremos ver. Algunos en Norte América dicen que la Gran Ramera es en realidad Estados Unidos, otros dicen que es Arabia Saudita, y aún otros dicen que será literalmente la ciudad de Babilonia reconstruida en Irak antes del fin de los tiempos.

Sea como sea, lo que sabemos es que será un sistema de maldad que funcionará como una religión diabólica que celebrará la idolatría y la inmoralidad sexual y que tendrá un gran poder económico y comercial, preparando la tierra para recibir al anticristo (Isaías 13-14; 21; Jeremías 50-51; Apocalipsis 17-18). Tratar de acomodar el texto bíblico para que describa una religión asentada en Europa y predominante en el mundo occidental es desconocer el contexto bíblico del Medio Oriente.

 

La Biblia no tiene por qué hablarnos de los Estados Unidos o de la Unión Europea o de la Guerra Fría (como muchos maestros enseñaron en los 70s y 80s) o cualquier otro tema que nos llame la atención. Muchas cosas pasaron en la antigüedad mientras la nación de Israel se formaba y desarrollaba pero la Biblia no dice nada de ellas. Otros imperios y naciones crecieron y se expandieron durante el primer siglo, pero la Biblia sólo nos habla de Jesús y los apóstoles en un territorio específico.

Te invito a que recuerdes eso la próxima vez que escuches acerca de teorías locas acerca del “chip de la bestia” que pondrán debajo de la piel en los Estados Unidos o ponerle tanta atención a lo que dice o no dice el papa católico acerca de cada tema. Si quieres interpretar bien las señales del fin de los tiempos, mira lo que pasa con Israel y la situación en el Medio Oriente. Y sobre todo, estudia tu Biblia y depende del Espíritu Santo, no de lo que opinan los hombres.

Te recomiendo que leas este artículo: Siete Claves para Entender el Libro de Apocalipsis

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