Causa: Aquello que se considera como fundamento u origen de algo.

Causar: Razón o motivo de que suceda algo.

Efecto: Aquello que sigue por virtud de una causa. Fin para que se hace algo.

Hoy lo que Papá me está susurrando es que toda causa tiene un efecto, no existe un efecto que se dé por sí solo, incluso es una ley, la ley de Causalidad. La causalidad es un principio clásico de la filosofía y la ciencia, que afirma que todo evento tiene una causa, es decir, que nada ocurre de manera aislada, sino que las cosas están ligadas a un proceso de interacción. Es por ello que conocer las causas permite prevenir y controlar los efectos.

Pero entonces, esto ¿cómo nos puede ayudar como cristianos?

Papá nos ha dado un sinnúmero de promesas que están en Su Palabra, promesas que son realmente prometedoras, pero si revisamos bien cada una de estas promesas, prácticamente todas están condicionadas a algo.

Es decir, dichas promesas vienen siendo efectos, los efectos de tener una intimidad con Él y Su Palabra, pero ¿cuáles serían las causas? Lo que Papá me está hablando es que tenemos la oportunidad de hacer que nuestra vida tenga propósito, que realmente seamos felices, que podamos vivir disfrutando sus promesas.

Para ello quiero desglosar sólo algunas promesas, para que apliquemos la ley de Causalidad en la Palabra.

1. Mt. 5:8 Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Causa: Cuando tenemos un corazón limpio
Efecto: Entonces veremos a Dios

2. Pr. 16:3 Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.
Causa: Cuando ponemos en manos del Señor todas nuestras obras
Efecto: Entonces todos nuestros proyectos se cumplirán.

3. Sal. 23:1 El Señor es mi pastor, nada me falta.
Causa: Cuando el Señor es nuestro pastor
Efecto: Entonces nada nos falta.

4. Ef. 6:2-3 «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra».
Causa: Cuando honramos a nuestros padres
Efecto: Entonces nos irá bien y disfrutaremos de una larga vida.

5. Sal. 37:4 Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón.
Causa: Cuando nos deleitamos en Papá
Efecto: Entonces Él concederá los deseos de nuestro corazón.

Y así podríamos citar miles de ejemplos y aunque parece algo muy obvio, Papá me está hablando qué es una manera muy acertada de saber si estamos viviendo bajo sus preceptos, si en realidad estamos haciendo su voluntad, y es que debemos revisar todos los efectos de esas hermosas promesas y preguntarnos si realmente se están cumpliendo en nuestras vidas. Si efectivamente se están cumpliendo es porque las causas de esos efectos están siendo las correctas, pero si no se están cumpliendo puede ser porque probablemente las causas estén siendo las incorrectas.

Necesitamos conocer más de la Palabra, necesitamos meditar más en ella, finalmente es nuestro manual de vida.

Y lo último que me habla Dios, es que a veces nos empeñamos en reclamar las promesas, pero sólo en la parte de los efectos y entonces nos volvemos facilistas con la Palabra porque se nos olvida que cada uno de esos efectos están condicionados a una causa, pues es un principio universal que: “Todo lo que el hombre sembrare eso segará” así que los resultados que estamos o no estamos teniendo son producto de las decisiones que estamos tomando, no acomodemos la Palabra a nuestra conveniencia, cumplamos cada causa que está escrita en ella para que el efecto sea una realidad.

Recita siempre el libro de la Ley y medita en él día y noche, cumple con cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.
Josué 1:8

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