No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.
Romanos 12:2

Lo que pensamos nos afecta física y emocionalmente.

La neurociencia ha descubierto que nuestros pensamientos son cosas reales en el mundo físico, no son algo abstracto. Cuando pensamos, se crean conexiones entre las neuronas en el cerebro, en forma de árboles, como ramas y dependiendo de tus hábitos de pensamiento estos árboles son tóxicos o saludables.

La Dra. Caroline Leaf ha mostrado que nuestros pensamientos crean reacciones químicas en nuestro cerebro que forman aminoácidos que a su vez forman proteínas que se manifiestan dentro de nosotros, cambiando la estructura de nuestro ADN, según los pensamientos. Entre el 75% y el 95% de las enfermedades actuales, según la literatura científica, son el resultado de nuestros hábitos de pensamiento. Hay una epidemia de pensamientos tóxicos.

Por ejemplo, solamente el temor activa más de 1.400 respuestas químicas y físicas en el cuerpo y activa más de 30 hormonas. Los pensamientos tóxicos dejan literalmente desechos tóxicos fluyendo por tu cuerpo. Según estudios científicos recientes, esos pensamientos tóxicos son responsables por la diabetes, el cáncer, asma, problemas de la piel y muchas alergias.

Pero la ciencia también muestra que cuando cambias tus patrones de pensamiento y te enfocas en perdonar y en pensar positivamente, tu cuerpo se regenera y se deshace de esos químicos tóxicos.

Pero quienes leemos la Biblia ya sabíamos eso. La ciencia sólo confirma lo que la Palabra nos ha dicho siempre.

Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes.
Filipenses 4:8-9

Si quieres saber más acerca de la ciencia de la renovación de la mente, escucha este audio: Descarga el mp3 (clic derecho)

Usa los siguientes cinco pasos para renovar tu mente:

Paso 1: Vigilar la puerta de la mente
Debemos ser conscientes de lo que permitimos que entre a nuestra mente, de las señales que vienen de afuera a través de los cinco sentidos y entender lo que pasa en el ambiente interno de nuestra mente. Cuando somos conscientes de esto, es más fácil llevarlos cautivos a Cristo.

Las señales vienen de afuera a través de los sentidos o de pensamientos profundos en el subconsciente (memorias). Si son pensamientos tóxicos debemos tomar la decisión de rechazarlos y no entretenerlos en nuestra mente consciente, pues pueden volverse parte de nuestro subconsciente y nuestro espíritu si los dejamos tomar raíz. Hazte la pregunta, “¿quiero que esta información se haga parte de mi?”

Paso 2: Enfoca tu imaginación
Este paso implica usar nuestra imaginación en cosas como las de Filipenses 4:8, puras, agradables, dignas de alabanza. El enfoque es un pensamiento profundo. En lugar de permitir que haya un caos de pensamiento, te enfocas en lo que quieres alcanzar.

Somos humanos, pero no luchamos como lo hacen los humanos. Usamos las armas poderosas de Dios, no las del mundo, para derribar las fortalezas del razonamiento humano y para destruir argumentos falsos. Destruimos todo obstáculo de arrogancia que impide que la gente conozca a Dios. Capturamos los pensamientos rebeldes y enseñamos a las personas a obedecer a Cristo; y una vez que ustedes lleguen a ser totalmente obedientes, castigaremos a todo el que siga en desobediencia.
2 Corintios 10:3-6

Somete tus pensamientos a Cristo en oración. Llénate de la Palabra de Dios para reemplazar esos pensamientos rebeldes con la verdad de la Biblia.

Así como un atleta se entrena para ganar una carrera y no lo hace en un día solamente, este proceso de renovar la mente requiere disciplina. La mayoría de personas se da por vencida a los 3 o 4 días. Según la Dra. Leaf, necesitamos 21 días para realmente destruir un pensamiento. Y luego se necesitan otros dos ciclos de 21 días como mínimo para romper ese hábito. Por lo menos 63 días para lograr un cambio radical en tu vida.

Cuando tomas la decisión de que tu manera actual de pensar te está saboteando la vida y tus relaciones y decides cambiar, eso empieza el proceso en tu mente y tu cerebro que ya describimos. Hay señales en tu cerebro que generan químicos en tu cuerpo que te hacen sentir motivado por un par de días. Pero en el día 3 y 4 esos químicos se estabilizan. Ahí es cuando la mayoría de personas se rinde. Pero debemos perseverar y seguir, porque aunque no lo sintamos, hay cambios grandes que están ocurriendo en nuestra mente al nivel subconsciente. De hecho, esos árboles están formándose en el cerebro y solo hasta el día 21, las ramas de proteínas son lo suficientemente fuertes para permanecer. Ahí es cuando la memoria se ha estabilizado.

Pregúntale al Espíritu Santo qué es lo que te está bloqueando para que no alcances tu destino y qué es lo que él quiere trabajar en ti en los próximos 21 días. Debes trabajar en una cosa a la vez, un área tóxica a la vez.

Paso 3: Escribe
Tu cerebro escribe a través de la expresión genética, así que cuando escribimos algo en papel o en el computador estamos copiando ese proceso. Al escribir nuestros pensamientos ayudamos a que se consoliden en nuestra memoria y nos da claridad. Nos permite ver mejor el área tóxica que debemos arreglar al tener nuestros pensamientos conscientes y subconscientes de manera visual.

Paso 4: Revisita
Lees lo que escribiste y decides cómo va a ser el nuevo pensamiento saludable que vas a crear. Es pensar acerca de cómo vas a reaccionar en el futuro, qué nuevos comportamientos vas a aplicar en tu vida.

Tu futuro será lo que te imaginas ahora mismo. Cuando obtienes una palabra o promesa de parte de Dios, una imagen se formará en tu imaginación. Y esa imagen controlará tu futuro. Obtienes su promesa a través de la oración. Una vez la tienes, comienza a repetirla y ponle una imagen a esa palabra. Asegúrate que tanto la promesa como la imagen estén conforme a la Biblia.

Paso 5: Toma acción
Aquí es dónde le ponemos acción a nuestra fe. Es cuando hacemos algo, lo que decidimos en los pasos anteriores, cuando perdonamos, cuando dejamos de preocuparnos y confiamos en Dios, cuando comenzamos a hacer ejercicio, dejamos de vivir en el pasado, hablamos en fe en lugar de quejarnos. Aquí declaramos la palabra en lugar de revivir el pasado.

Los primeros cuatro pasos te pueden llevar cinco a diez minutos al día. Pero el paso cinco se hace durante todo el día, con varias acciones.

¿Qué pensamientos tóxicos están afectando tu vida?

  • Preocupación por el dinero
  • Remordimientos por el pasado, hubieras o no hubieras
  • Conversaciones dolorosas que tuviste o que no has tenido y pones esa película en tu cabeza una y otra vez
  • Pensamientos de “no puedo”, “no es posible lograrlo”, “no tengo lo necesario para ser exitoso”, “todo me sale mal”, “siempre la embarro”
  • Has formado una identidad distorsionada al identificarte con cosas que no son tuyas, como “mi enfermedad”, “mi depresión”, “mi dolor de cabeza”

Pregúntale al Espíritu Santo. Pídele que hable a tu espíritu acerca de lo que debes cambiar. Toma hoy la decisión de llevar cautivos esos pensamientos a la obediencia a Cristo y confronta esos pensamientos con la Palabra de Dios.

Es hora de renovar tu mente.

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