Quise buscar como siempre el significado de soñar y me encontré con un par de definiciones que me llamaron mucho la atención:

  • Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no es.
  • Anhelar persistentemente algo.

Inmediatamente las leí, no pude evitar asociarlas con la definición de fe que nos relata Hebreos 11:1, ¿la recuerdas? La fe demuestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver. Así que, si unimos los sueños de Dios con la fe, el resultado será un sueño cumplido.

Cabe entonces preguntarnos: ¿Tengo fe, pero no tengo sueños? O ¿tengo sueños pero me falta fe? Cuando tu sueño es algo imposible para ti y para los demás, entonces relájate, seguramente proviene de Dios.

A veces Dios desata sueños en nuestras vidas en momentos no muy probables y por esta razón creemos o nos convencemos que no se cumplirán (nos falta la fe) y los archivamos y nos olvidamos de ellos, cuando en Isaías 55: 11 Dios dice: “así será la palabra que sale de mi boca, no volverá a mí sin cumplir su cometido, sin antes hacer lo que me he propuesto: será eficaz en lo que la he mandado”.

Hubo un personaje en la Biblia que soñaba tanto, que incluso lo apodaron “el soñador”, ¿sabes de quién hablo? Siii, de José.

La Biblia dice que él era un pelao normal de 17 años, que muy diligentemente cuidaba a las ovejas de su padre y que sus hermanos le tenían un poco de rabia.

Un día cualquiera, boom, Dios pone un sueño en él, un sueño descabellado, alejado de cualquier realidad y sin ninguna probabilidad de cumplirse. Y él muy inocentemente, emocionado, corre a contárselo a su familia.

Pero antes de seguir, quiero detenerme en esta parte de su historia… ¿Por qué José contó el sueño que tuvo? El hecho de que José contara su sueño a sus hermanos inmediatamente lo recibió, aún sabiendo lo que ellos sentían por él, nos demuestra que José creyó en el sueño que Dios le dio, porque cuando lo hablas, lo declaras, lo confiesas, es porque lo crees.

Y entonces dice la Biblia que sus propios hermanos lo odiaron mucho más a causa de su sueño y sus palabras. Y es que a veces esos sueños locos y descabellados que Dios desata en nosotros, tienen esos efectos, o despiertan envidias o hacen que nos odien por ellos, pero es por lo mismo, cómo son tan irreales, tan fantásticos, tan fuera de tono, entonces a muchos no les suenan e intentan aplastarlos, hacerlos morir, pero Dios vuelve y boom, te insiste de nuevo por si acaso se te olvida o no te lo crees. Así hizo con José.

Dice la Biblia que Dios puso un segundo sueño donde le decía o le mostraba exactamente lo mismo. Pero esta vez, hasta su propio padre lo reprendió. ¿Recuerdas a David? Siempre me han parecido muy similares sus historias, aunque para mí, la de José tiene mucho más voltaje.

A causa de estos sueños y sumado a lo que ya sentían sus hermanos por él, narra la Biblia que pensaron en matarlo y se idean un escalofriante plan para hacerlo, sin embargo, como ese sueño venía de Dios y, hasta que el propósito y el sueño no se cumplan en tu vida, la muerte no existe, tuvieron que cambiar el plan y entonces en vez de matarlo, mejor lo vendieron como esclavo.

Pero hay una segunda cosa en la vida de José que me parece simplemente espectacular: NO dice ni una sola palabra en medio de la crueldad de sus hermanos. Primero intentan echarlo en una cisterna para ahogarlo, pero esta estaba seca, luego ven a unos ismaelitas y deciden venderlo como esclavo. ¿Imaginas ese momento? Tus propios hermanos, tu sangre, tu propia familia haciendo esto, pero él guardó silencio, me recuerda a alguien en la cruz.

¿Sabes por qué lo hizo? Porque cuando crees el sueño que Dios te dio, entonces guardas silencio, porque estás convencido que se va a cumplir, que será una realidad… ¿Cuándo? No sabes, ¿en qué momento? No tienes idea, pero eso es precisamente lo que hace la fe, te convence de que se cumplirá.

Bueno, continuemos, llega a Egipto como esclavo y un tipo muy reconocido y con mucho poder lo compra cual mercancía. Y aunque todo lo “alejaba” de su sueño, dice la Biblia que Dios siempre estaba con él. Y este es el tercer punto, cuando el sueño viene de Dios, Él siempre estará contigo, mientras te forma, mientras te prepara, y cómo si fuera poco, dice la Palabra que como Dios estaba con él, todo lo que hacía prosperaba.

Y justo cuando estaba tan bien y tan cómodo, porque fue hallada gracia en él y se convirtió en la mano derecha del Potifar y todo le empezó a salir perfectamente bien, algo inesperado ocurrió. La esposa de este importante hombre, se enamora de él y empieza a seducirlo, pero al ver que José no le prestaba atención, trata de desnudarlo, y José sale corriendo. Ella arma un escándalo y le dice a Potifar que José intentó abusar de ella y entonces este hombre furioso, lo envía a la cárcel. ¿Por qué ocurre esto? Porque cuando te acomodas, cuando te estabilizas, cuando sientes que ya todo está mejor, entonces Dios tiene que incomodarte para que no olvides el sueño.

Pero ¿recuerdas? Dios siempre está contigo en el proceso, y cuando José estuvo en la cárcel, se volvió la mano derecha del que administraba la cárcel y le delegaron el cuidado de los presos… Porque hay una característica más de José, nunca se quedó quieto esperando a que el sueño se cumpliera, noooo, él siempre fue diligente y cuando dice la Biblia que todo lo que hacía prosperaba, era porque trabajaba, era porque donde quiera que llegaba, donde Dios lo ponía, hacía con excelencia su trabajo y cumplía sus deberes a cabalidad, además de servirle a los demás, porque esta fue una palabra que siempre lo acompañó mientras la Biblia relata su historia.

Así que este es otro punto para tener en cuenta, mientras el sueño se cumple, sé fiel en lo poco, has todo con excelencia como si fuera para Dios y sírvele a los demás con un corazón humilde hasta que el sueño explote en tu vida.

Y ya estando en la cárcel, ocurre algo extraordinario, pero es que con ese corazón que tenía José, no era para menos.

En vez de estar renegando por estar en la cárcel, dice que servía a los presos, y entonces pusieron dos personajes a su cargo, al copero y al jefe de los panaderos del Faraón, que estaban presos porque habían conspirado contra él para matarle. Y dice la Biblia que José un día notó que estaban tristes, siiiii, imagínate, notó que otros presos como él estaban tristes, y se acercó y les preguntó qué les pasaba.

Resulta que “coincidencialmente” habían tenido un sueño y adivinen… No había quien lo interpretara, pero tenían al frente a José, el soñador, el experto en sueños, siii, ese mismo que fue reprendido por su padre, ese al que sus propios hermanos intentaron matarle, ese que fue vendido como esclavo, ese al que una mala mujer le puso una trampa, ese mismo que ahora estaba en la cárcel. Y como él sabía que su sueño venía de Dios, les pregunta que, si no sabían que las interpretaciones venían de Dios, porque eso siii, José siempre le dio la gloria en todo momento.

Y entonces aparecen los primeros fruticos de aquel sueño.

Él interpreta ambos sueños y efectivamente se cumplen tal cual, el jefe de los panaderos es ahorcado mientras que el copero, vive y sale libre. Pero… Una vez sale se olvida de José. Frustrante, ¿no? El primer indicio de tu sueño, y el que puede llegar a cumplirlo se olvida de ti… Ahhh, pero es que cuando los sueños vienen de Dios, es Él el que se encarga de cumplirlos…

Pasan un par de años y la cosa se pone buena… Faraón tiene un sueño y, vuelve y juega, nadie en todo Egipto sabe interpretarlo, pero hay alguien junto al Faraón que sabe quién lo puede hacer, siiii, el copero, ese a quién José en algún momento le sirvió, se preocupó por él y además le interpretó un sueño, el mismo que se había olvidado de él años atrás… Y entonces se acuerda de él y se lo recomienda al Faraón, porque cuando haces con excelencia tu trabajo, siempre lo recomendarán a otros…

Entonces Faraón lo manda a sacar de la cárcel y le pide que le interprete los sueños que tuvo, y él lleno de Dios, los interpreta y wowww, llega el momento más emocionante de todo… Dice la Biblia en Génesis 41: 37-44

Las sugerencias de José fueron bien recibidas por el faraón y sus funcionarios. Entonces el faraón preguntó a sus funcionarios: «¿Acaso encontraremos a alguien como este hombre, tan claramente lleno del espíritu de Dios?». Así que el faraón dijo a José: «Como Dios te ha revelado el significado de los sueños a ti, es obvio que no hay nadie más sabio e inteligente que tú. Quedarás a cargo de mi palacio, y toda mi gente recibirá órdenes de ti. Solo yo, sentado en mi trono, tendré un rango superior al tuyo». El faraón dijo a José: «Yo, aquí en persona, te pongo a cargo de toda la tierra de Egipto». Luego el faraón se quitó de la mano el anillo con su sello oficial y lo puso en el dedo de José; lo vistió con ropas de lino de la mejor calidad y le puso un collar de oro. Después hizo que José subiera al carro de guerra reservado para su segundo en autoridad, y dondequiera que iba José, se gritaba la orden: «¡Arrodíllense!». Así que el faraón puso a José a cargo de todo Egipto, y le dijo: «Yo soy el faraón, pero nadie levantará una mano ni un pie en toda la tierra de Egipto sin tu aprobación».

Y se cumple el sueño dado por Dios cuando José tenía 30 años, así que pasaron 13 años para que se cumpliera, 13 años de aprendizajes, de momentos difíciles, de formación del carácter, de diligencia y servicio.

Por eso hoy te reto a que te devuelvas en el tiempo y recuerdes el sueño que Dios te dio.

Y lo otro es, ¿cómo estás asumiendo las circunstancias? ¿Estás guardando silencio o te estás quejando? ¿Estás siendo fiel en lo poco? ¿Estás sirviendo a los demás en amor y comunión? Levántate, sacúdete, y confiesa tu sueño, decláralo y espera pacientemente a que, en su debido tiempo, cada palabra se cumpla.

“Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre”.
2 Corintios 4:16

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