La Biblia relata en Génesis 2: 21-23 cómo fue el proceso de creación de la mujer. Pero dentro de estos pasajes, hay algunos que Dios me mostró hace más de 15 años para lograr mantener la calma y esperar en él pacientemente.

Para la gloria de Dios, el 20 de febrero cumplo 8 años de casada y con todo el corazón ha sido una gran bendición para mí.

Sin embargo, antes de casarme y en plena adolescencia no fue un momento fácil, quería ayudarle a Dios a buscar mi ayuda idónea, pero me habló a través de este pasaje y pude aquietarme y esperar en Él.

El primer punto que me mostró Dios en medio de este relato, es lo que sucede con Adán en el versículo 21. Dice la Biblia que entró en un sueño profundo. ¿Por qué un sueño? ¿Por qué profundo? Normalmente cuando duermes es porque debes descansar y antes de que Adán entrara en ese sueño profundo, la Palabra menciona que él estaba buscando en medio de todos los animales creados una ayuda, alguien que le hiciera compañía, pero no la encontró. ¿Te imaginas cómo se sentía Adán? Dice que nombró uno a uno los animales, siiii, uno a uno, ¿cuántos eran? Y además de nombrarlos, veía como formaban familias, el elefante con su elefanta, el león con su leona, y así cada uno con su amor, y esto se volvió una carga para él.

Pero, yuhuuuu, cómo Dios ya conoce qué necesitamos antes de que le pidamos, en el versículo 18 ya Dios había notado que no era bueno que el pobre Adán anduviera por ahí solo. Y entonces llega ese sueño profundo.

Y cuando Dios me hablaba en aquella época, yo podía ver cómo aquel sueño profundo era la misma Presencia de Dios, ¿sabes por qué? Porque cuando descansamos en la Presencia cosas extraordinarias ocurren.

¿Te has imaginado qué hubiera pasado con Adán si no estuviera descansando en la Presencia? ¿Te imaginas el grado de ansiedad después de buscar una pareja en medio de todos los animales? Dios: ¿¿¿y cómo va a ser??? Dios: ¿¿¿y por qué le vas a poner eso??? Dios: No le pongas boca… Jejejeje, seguramente no hubiera dejado concentrar a Dios.

Lo segundo de lo que Dios me habla, está en la segunda parte de este versículo “… Y mientras este dormía…” La Biblia cuenta en el 21 y 22 que MIENTRAS Adán dormía, Dios muy juicioso estaba concediendo las peticiones de su corazón, estaba FORMANDO a Eva, siiii, leíste bien, formando. No podía haber distracciones, el trabajo debía quedar perfectamente bien.

Ahora, te hago una pregunta, ¿me puedes decir qué hubiera pasado si Adán se hubiera despertado en medio de la formación de Eva? ¿Te imaginas si él la hubiera visto con un solo ojo, o con un solo pie, o sin cabeza? Creo que hubiera salido corriendo al ver semejante adefesio.

Ahh, pero Dios lo tenía fríamente calculado todo. Mientras Adán descansaba en la Presencia, ella iba siendo formada por el mismo Dios. Porque Papá ya sabía exactamente qué era lo que Adán necesitaba.

El último punto está en el versículo 22 en la segunda parte. Dice la Biblia que cuando Eva ya había sido formada, siiii, formada totalmente, Dios mismo la TRAJO a Adán… No dice que Dios le dijo: ve, corre, busca a tu hombre, tampoco dice que Adán seguía buscando entre los animales y que de repente encontró a Eva, nooo, tampoco dice eso. Dice específicamente que fue Dios quién TRAJO a Eva a Adán y los presentó.

Esta palabra fue muy especial para mí, porque Dios literalmente me dijo que entre más rápido me dejara formar y pulir por Él, más rápido me iba a llevar al hombre que tenía destinado para mí. ¿Y sabés qué es lo mejor? Que ese hombre que te va a ser presentado por Dios mismo, también está siendo formado.

En medio de esta palabra, Dios me llevó a un versículo particular en Cantares 2:7 “Yo os conjuro Oh doncellas, que no despertéis ni hagáis velar al amor”… Y muchas veces estamos por ahí, despertando un montón de Adanes y ellos al vernos, con un solo ojo, o una sola pierna, salen horrorizados.

Dios me decía, no despiertes emociones, déjate formar, deja que yo termine la obra. Yo conozco bien lo que necesitas y yo te lo voy a dar, pero en mi tiempo y no en el tuyo…

“Entrégale a Dios tu amor y Él te dará lo que más deseas”.
Salmo 37:4

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