Vemos desde muy temprano en la Biblia como Dios responde las oraciones de sus hijos. Oraciones para conseguir esposa, para tener hijos, para que pare el sol en una batalla, para resucitar muertos, para que no llueva, luego para que llueva, para salvar a un profeta de los leones, para vencer un gigante, entre muchas más.

Dones EspiritualesLa oración es el método más eficaz para alcanzar los oídos divinos, sea cual sea tu circunstancia. No importa donde estés ni como estés, Dios siempre está dispuesto para escuchar tu oración y para responderla, porque Él es un Padre bueno.

A veces no tenemos la respuesta que queremos o no sabemos si va a ser respondida nuestra oración porque no sabemos cómo pedir o porque lo pedimos sólo con deseos egoístas, o porque lo pedimos dudando.

Cuando ores, enfócate en Jesús y trata de sentir su corazón y su voluntad respecto a tu circunstancia. ¿Estás enfermo?, entonces sabes que Dios quiere y puede sanarte.

¿Tienes dificultades económicas? Según la Biblia, es Dios mismo quien te da la capacidad para crear riquezas.

¿Te falta fe o sabiduría? La voluntad de Dios es que la pidamos y Él nos la dará.

¿Tienes miedo? El perfecto amor te quita todo temor y la Biblia dice que Dios te da un espíritu de amor, poder y dominio propio.

Cuando conoces cómo es el Padre celestial, que su voluntad para tu vida es buena, agradable y perfecta y que los planes para ti son para prosperarte y darte larga vida, vas a ver la oración como el mejor medio de comunicación con Dios.

Te invito a que hoy levantes tu voz y digas: Padre, enséñame a orar y a tener una relación contigo. Yo quiero conocerte y compartir la vida que me has dado contigo. En el nombre de tu hijo Jesús, amén.

Las referencias bíblicas del video son tomadas de la Nueva Traducción Viviente

Génesis 24:15. Entonces, antes de terminar su oración, vio a una joven llamada Rebeca, que salía con su cántaro al hombro. Ella era hija de Betuel, quien era hijo de Nacor —hermano de Abraham— y de Milca, su esposa.

Génesis 30:22. Después Dios se acordó de la dificultad de Raquel y contestó sus oraciones permitiéndole tener hijos.

Josué 10:14. Jamás, ni antes ni después, hubo un día como ese, cuando el Señor contestó semejante oración. ¡Sin duda, ese día el Señor peleó por Israel!

1 Reyes 17:22. El Señor oyó la oración de Elías, ¡y la vida volvió al niño, y revivió!

Santiago 5:17-18. Elías era tan humano como cualquiera de nosotros; sin embargo, cuando oró con fervor para que no cayera lluvia, ¡no llovió durante tres años y medio! Más tarde, cuando volvió a orar, el cielo envió lluvia, y la tierra comenzó a dar cosechas.

Daniel 6. Daniel en el foso de los leones.

I Samuel 17:45-47. David le respondió al filisteo: —Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado. Hoy el Señor te conquistará, y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Y luego daré los cadáveres de tus hombres a las aves y a los animales salvajes, ¡y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel! Todos los que están aquí reunidos sabrán que el Señor rescata a su pueblo, pero no con espada ni con lanza. ¡Esta es la batalla del Señor, y los entregará a ustedes en nuestras manos!

Santiago 4:3. Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.

Marcos 1:40-42. Un hombre con lepra se acercó, se arrodilló ante Jesús y le suplicó que lo sanara. —Si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio —dijo. Movido a compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó. —Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano! Al instante, la lepra desapareció y el hombre quedó sano.

Deuteronomio 8:18. Acuérdate del Señor tu Dios. Él es quien te da las fuerzas para obtener riquezas, a fin de cumplir el pacto que les confirmó a tus antepasados mediante un juramento

Marcos 9:24. Al instante el padre clamó: —¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!

Santiago 1:5. Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.

1 Juan 4:18ª. En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor.

2 Timoteo 1:7. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.

Romanos 12:2b. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.

Jeremías 29:11. Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.

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