jesus-talkingCuando me iba a casar con mi esposo, mi madre me preguntó “¿estás lista para la intimidad?”. Esa pregunta me puso los pelos de punta porque en realidad no sabía cómo iba a ser ni tampoco sabía qué esperar.

Después cuando se acabó la ceremonia y nos fuimos a nuestra primera noche como esposos, todo fluyó y fue una noche muy hermosa.

La intimidad con Dios puede ser algo que te saque de tu zona de comfort porque tienes que sacar el tiempo, buscar un lugar y prepararte. Si es la primera vez, puede ser que te ponga en estado de “corre y huye” porque no sabes qué esperar o cómo va a ser.

Lo más hermoso de tener intimidad con Dios es que vas a ser cambiado a la imagen de Él. Vas a conocerlo más y Él te va a conocer a ti. Van a compartirlo todo y vas a aprender lo que le gusta y cómo le gusta.

Cuando tienes intimidad con Dios se producen cambios en tu interior. Porque Dios es el único que puede resolver los enigmas de tu vida, el único que puede darle respuesta a tus oraciones, el único que te puede sacar del hueco en el que estás llámese depresión, soledad, miedo, etc.

Para un cristiano, la intimidad con Dios es el pan espiritual. Cuando lees el Nuevo Testamento por ejemplo, estás pasando tiempo con Jesús, porque el libro de Juan en el capítulo 1 dice que Jesús es la Palabra. Así que cuando lees Su Palabra, estás teniendo intimidad con Dios.

Anímate a pasar tiempo con Dios. Lee Su Palabra y conversa con el Creador. Él te ama a ti tanto como ama a Su hijo Jesús.

Las referencias bíblicas del video son tomadas de la Nueva Traducción Viviente

Romanos 10:17. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Romanos 8:38-39. Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. 39 Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Salmo 16:8-11. Sé que el Señor siempre está conmigo. No seré sacudido, porque él está aquí a mi lado. Con razón mi corazón está contento y yo me alegro; mi cuerpo descansa seguro. Pues tú no dejarás mi alma entre los muertos ni permitirás que tu santo se pudra en la tumba. Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.

2 Corintios 3:18. Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.

Lucas 4:18-19. «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor».

Isaías 40:31. En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán.

Mateo 6:9-10. Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre. Que tu reino venga pronto. Que se cumpla tu voluntad en la tierra como se cumple en el cielo .

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