PalabrasLas palabras siempre han mostrado lo que hay en el corazón humano. Alegría, amargura, amor o falta de perdón son algunos de los sentimientos que he escuchado cuando converso con la gente.

Cuando hablamos dejamos ver lo que pasa en nuestro interior. ¿Y qué es lo que estás dejando ver? Son cosas agradables o por el contrario, son palabras que producen dolor? La palabra de Dios dice que vamos a dar cuentas a Dios de todo lo que digamos y que tenemos el poder de hablar bendición o maldición, entonces, ¿cómo hacemos para que la mayoría de nuestras palabras sean para edificación?

La carta de Santiago nos dice que la lengua es imposible de domar. Entonces, lo que debemos hacer es cambiar nuestros pensamientos para que cuando abramos nuestros labios, lo que salga sea diferente. Y una manera de cambiar nuestros pensamientos es llenándonos de la palabra de Dios.

Con la Biblia en mano podemos hablar sobre nosotros mismos palabras de fe, podemos deshacer toda palabra negativa y sin fruto hablada sobre nosotros y podemos bendecirnos. Igualmente con los demás. Dejar a un lado toda palabra vana, ociosa y estéril.

Intenta esta semana que tus palabras provengan de la palabra de Dios, que sean palabras irreprochables, que sea la verdad, que sea de alabanza, de animo y de fe. Vas a ver la diferencia en tu vida.

Las referencias bíblicas del video son tomadas de la Nueva Traducción Viviente

Romanos 10:17. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Mateo 12:36-37. Les digo lo siguiente: el día del juicio, tendrán que dar cuenta de toda palabra inútil que hayan dicho. Las palabras que digas te absolverán o te condenarán».

Santiago 3:10. Y así, la bendición y la maldición salen de la misma boca. Sin duda, hermanos míos, ¡eso no está bien!

Santiago 3:2b. Y así, la bendición y la maldición salen de la misma boca. Sin duda, hermanos míos, ¡eso no está bien!

Efesios 4:29. No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan.

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