SozoA mí me encanta ser amiga de Dios. Su Palabra me enseña, me anima, me edifica y me cambia. Pero también tengo el poder de orar y cambiar las cosas a mi alrededor.

Es tan poderosa la oración, que la Biblia dice que no debemos estar preocupados por nada. Es un mandamiento! En lugar de preocuparnos, debemos contarle a Dios lo que está pasando y Él nos va a ayudar.

Dios está esperándote. Él quiere que le cuentes lo que te pasa y lo que vives para poderte ayudar. Dios quiere bendecirte, quiere levantarte y sacarte del lugar oscuro. Él es el único con ese poder, acude a Dios ahora.

Oremos: Padre en el nombre de Jesús te doy gracias que estás cerca y dispuesto a ayudarme tanto en lo grande como en lo pequeño. Te pido Padre que te reveles a mi porque quiero acercarme a tu corazón. Quiero conocerte más.

Padre, forma en mí un corazón puro, un corazón que ore tu voluntad y se goce con tu Palabra. Ayúdame Padre a través de tu Espíritu Santo a ser más como Jesús. A caminar como Jesús lo hizo cuando estuvo en esta tierra, a ser como Jesús en carácter y en poder.

Padre, te pido que me enseñes a orar. Por ahora, oraré tu Palabra porque es viva y eficaz, porque es segura y porque en ella hay vida.

Gracias Padre, amén.

Las referencias bíblicas del video son tomadas de la Nueva Traducción Viviente

Romanos 10:17. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Filipenses 4:6. No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho.

Isaías 30:18-19. Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda. Oh pueblo de Sión, que vives en Jerusalén, ya no llorarás más. Él será compasivo si le pides ayuda; sin ninguna duda, él responderá a los clamores.

Salmos 8:3-8. Cuando miro el cielo de noche y veo la obra de tus dedos —la luna y las estrellas que pusiste en su lugar—, me pregunto: ¿qué son los simples mortales para que pienses en ellos, los seres humanos para que de ellos te ocupes? Sin embargo, los hiciste un poco menor que Dios y los coronaste de gloria y honor. Los pusiste a cargo de todo lo que creaste, y sometiste todas las cosas bajo su autoridad: los rebaños y las manadas y todos los animales salvajes, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que nada por las corrientes oceánicas.

Salmos 115:16. Los cielos pertenecen al Señor, pero él ha dado la tierra a toda la humanidad.

Santiago 5:17:18. Elías era tan humano como cualquiera de nosotros; sin embargo, cuando oró con fervor para que no cayera lluvia, ¡no llovió durante tres años y medio! Más tarde, cuando volvió a orar, el cielo envió lluvia, y la tierra comenzó a dar cosechas.

Related Post

Comentarios

comments