En una serie de artículos en este blog he descrito cómo las profecías de Mateo 24 se cumplieron en el 70 d.C. con la destrucción de Jerusalén. Pero el capítulo que sigue, Mateo 25, parece estar en nuestro futuro.

Ese capítulo nos da tres parábolas que indican otro marco de referencia temporal distinto al de Mateo 24.

En la parábola de las 10 vírgenes dice: “Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.” Y la parábola de los talentos dice: “Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.” Finalmente, la tercera parábola nos habla de un juicio cuando el Señor venga en su gloria.

Como vimos anteriormente, la iglesia a través de la historia interpretó que la mayoría de profecías bíblicas se cumplieron en el primer siglo. Sólo unas pocas faltan por cumplirse.

En el año 325 d.C., los líderes de la iglesia se reunieron en Nicea y una vez llegaron a un consenso, escribieron lo siguiente:

El Credo Niceno
Creo en un solo Dios Padre Todopoderso, Creador del cielo y de la tierra, y de todas las cosas visibles e invisibles;
Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios,
Engendrado del Padre antes de todos los siglos,
Dios de Dios, Luz de Luz, verdadero Dios de Dios verdadero,
Engendrado, no hecho, consubstancial con el Padre;
Por el cual todas las cosas fueron hechas,
El cual por amor a nosotros y por nuestra salud descendió del cielo,
Y tomando nuestra carne de la virgen María, por el Espíritu Santo, fue hecho hombre,
Y fue crucificado por nosotros bajo el poder de Poncio Pilatos,
Padeció, y fue sepultado;
Y al tercer dia resucitó sugún las Escrituras,
Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Y vendrá otra vez con gloria a juzgar a los vivos y a los muertos;
Y su reino no tendrá fin.
Y creo en el Espíritu Santo, Señor y Dador de vida, procedente del Padre y del Hijo,
El cual con el Padre y el Hijo juntamente es adorado y glorificado;
Que habló por los profetas.
Y creo en una santa Iglesia Católica y Apostólica.
Confieso un Bautismo para remisión de pecados,
Y espero la resurrección de los muertos.
Y la vida del Siglo venidero. Amén.

Históricamente, vemos que la iglesia veía tres eventos principales como no ocurridos todavía y predichos para el futuro: el regreso de Cristo, la resurrección y el juicio final.

1. El regreso de Cristo

Aunque Jesús usó la frase “venir sobre las nubes” para referirse al juicio de Dios sobre Jerusalén en el año 70, él también profetizó que regresaría físicamente en un futuro.

Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.
Hechos 1:9-11

así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.
Hebreos 9:28

aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús,
Tito 2:13

Después de su regreso, ocurrirán dos eventos: la resurrección de los muertos y el juicio final. Debemos entender que Jesús sí regresará pero a juzgar vivos y muertos, no a llevarse a la iglesia por siete años mientras el “anticristo” hace de las suyas en la tierra.

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2. La resurrección de los muertos

No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.
Juan 5:28-29

Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza.
Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.
1 Tesalonicenses 4:13, 16

Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.
Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible. He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Devorada ha sido la muerte en victoria. ¿Donde esta, oh muerte, tu victoria? ¿Donde, oh sepulcro, tu aguijón?
1 Corintios 15:42-44, 50-55

Según estos versos:

  • Todos los muertos resucitarán y serán divididos en buenos y malos.
  • Los muertos en Cristo (esa es la definición de buenos) resucitarán primero y recibirán un nuevo cuerpo que es inmortal, tal como el de Jesús después de su resurrección.
  • La muerte será derrotada.

3. El juicio final

y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre. No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.
Juan 5:27-29

porque El ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos.
Y cuando oyeron de la resurrección de los muertos, algunos se burlaban, pero otros dijeron: Te escucharemos otra vez acerca de esto.
Hechos 17:31-32

Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.
Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.
Mateo 25:31-33, 46

La expresión hebrea “venga en su gloria” es diferente a “viniendo en las nubes”, que se refiere a la destrucción de una ciudad o nación. Cuando Jesús venga en su gloria, será como juez en su trono, trayendo el juicio final.

Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.
1 Corintios 3:12-15

Mientras los malvados reciben su castigo, los justos recibirán diferentes recompensas. El juicio de los creyentes no es para avergonzarlos o traer culpa, no es acerca de si son salvos o no. Es para recompensarlos.

Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios.
1 Corintios 4:5

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron a los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.
Apocalipsis 20:11-15

El infierno

Ahora miremos con más detalle lo que pasará con los malvados después del juicio final.

Los antiguos hebreos no parecían tener un concepto muy desarrollado de la vida después de la muerte. En el Antiguo Testamento se usaba la palabra Seol para referirse a la tumba en sí (Génesis 37:35), un lugar subterráneo (Deuteronomio 32:22) donde iban los muertos, tanto buenos como malos, pero separados (Números 16:30, Salmo 86:13), o simplemente como un símbolo de pecado (Isaías 28:15, Habacuc 2:5).

Es en el Nuevo Testamento donde tenemos más referencias al infierno. Sin embargo, la palabra infierno es una palabra moderna. La mitología griega describía el lugar de los muertos como el Hades y en algunas ocasiones se usa esa palabra en la Biblia, en Mateo 11:23, 16:18; Lucas 10:15; 16:23; Hechos 2:27; 1 Corintios 15:55; Apocalipsis 1:18; 6:8; 20:13, 14. En Lucas 16, Jesús habla del Hades en una parábola acerca de un hombre rico y un mendigo llamado Lázaro.

Pero la palabra que más se usa es Gehena que se encuentra en 12 versos: Mateo 5:22, 29, 30; 10:28, 18:9, 23:15, 33; Marcos 9:43, 45, 47; Lucas 12:5; y Santiago 3:6.

Otra palabra relacionada con el infierno es Tartaro pero está solamente en 2 Pedro 2:4 y se refiere al lugar de castigo para los ángeles caídos.

Gehena, la palabra usada por Jesús, se refiere al Valle de Hinom, un barranco al sur de Jerusalén que solía ser en los tiempos de Josué donde se sacrificaban niños a Moloc y que en la época de Jesús era un basurero y cementerio donde continuamente se quemaba la basura y se cremaban cuerpos.

Era un lugar literal donde había fuego constante. Los cuerpos de los criminales eran tirados allí.

En Mateo 23, hablando del juicio venidero en el 70 d.C., Jesús le advierte a los fariseos que si no se arrepienten terminarán allí.

¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio del infierno?
Mateo 23:33

En este contexto, el infierno es un lugar literal e histórico. Muchos judíos terminaron en Gehenna después de la invasión de los romanos.

Sin embargo, hay otro significado para infierno en la Biblia, que se refiere al destino final de los malvados.

Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno.
Mateo 10:28

En la Reina Valera dice “temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.

¿Se refiere Jesús a una aniquilación de las almas en lugar de un castigo eterno? El contexto del verso parece indicar que Dios hará con el alma lo que los hombres hacen con el cuerpo cuando lo matan.

Ese es un debate dentro de la iglesia y hay argumentos a favor de ambos bandos. Tradicionalmente, se nos ha enseñado que quienes rechazan a Cristo serían enviados al lago de fuego donde sufrirían tormentos por la eternidad, sin descanso.

Ya hemos escuchado muchas veces la enseñanza del castigo eterno, ¿pero hay evidencia bíblica de que los malvados serán aniquilados?

Primero debemos entender que la idea de que el alma es inmortal viene de los griegos (Platón), no de la Biblia, la cual dice que sólo Dios es inmortal:

la cual manifestará a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores; el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A El sea la honra y el dominio eterno. Amén.
1 Timoteo 6:15-16

Dios le da el regalo de la inmortalidad (o vida eterna) a aquellos que creen en su hijo (Juan 3:15–16; 10:28; 17:2; Romanos 2:7; 6:23; 1 Cor. 15:42; 50, 54; Gal. 6:8; 1 Juan 5:11)

el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad.
Romanos 2:6-7

El alma no es inmortal sino que esta viene a través del evangelio.

nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio
2 Timoteo 1:10

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
1 Corintios 15:53

Quienes rechazan a Dios, se les niega este regalo, así como a Adán y Eva se les negó el acceso al árbol de la vida y así no vivirían para siempre (Génesis 3:22-24).

El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.
Juan 12:25

Algunos padres de la iglesia fueron educados en la visión griega y por eso interpretaron que el infierno es un castigo eterno, por lo que esta ha sido la visión predominante en la iglesia. Nuestra cultura occidental asume que el alma es inmortal y por eso no ofrece la inmortalidad como parte del evangelio.

La Biblia enseña en los siguientes versos que los malvados son castigados eternamente pero no necesariamente que sufren un castigo eternamente. El infierno es eterno en consecuencia, no en duración.

Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.
Mateo 25:46

de la enseñanza sobre lavamientos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
Hebreos 6:2

Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
2 Tesalonicenses 1:9

La Biblia dice que los elegidos tienen una redención eterna (Hebreos 5:9 y 9:12), pero eso no significa que es un proceso eterno de redención. Jesús hace una comparación entre el destino de los malvados y el de los justos: los primeros van a la destrucción y los segundos a la vida.

Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición [apoleia=destrucción], y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Mateo 7:13-14

En los Salmos dice que los malvados son destruidos para siempre, no que por siempre están siendo destruidos.

que cuando los impíos brotaron como la hierba, y florecieron todos los que hacían iniquidad, sólo fue para ser destruidos para siempre.
Salmos 92:7

Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira; Jehová los deshará en su ira, y fuego los consumirá.
Salmo 21:9 RVR1960

Porque los que son bendecidos por el Señor poseerán la tierra, pero los maldecidos por El serán exterminados.
Pero los transgresores serán destruidos a una; la posteridad de los impíos será exterminada.
Salmo 37:22, 38

No así los impíos, que son como paja que se lleva el viento.
Salmos 1:4

Las consecuencias de rechazar a Dios son eternas y no tienen reversa después de la muerte. Quizás por eso se llama castigo eterno.

Ahora, hay referencias bíblicas al fuego que no se apaga y el gusano que no muere, como las siguientes.

Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno (Gehena), donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga.
Marcos 9:47-48

El fuego de Gehena nunca se apagaba y siempre había gusanos, pero eso no significa que los cuerpos no se consumían. Jesús estaba citando el siguiente verso en Isaías donde claramente habla de cadáveres y no de vivos sufriendo tortura:

Y cuando salgan, verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano no morirá, ni su fuego se apagará, y serán el horror de toda la humanidad.
Isaías 66:24

Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con toda la obra de sus manos, por tanto mi ira arde contra este lugar y no se apagará.
2 Reyes 22:17

y di al bosque del Neguev: “Oye la palabra del Señor. Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, voy a prenderte un fuego que consumirá en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama abrasadora, y será quemada por ella toda la superficie, desde el sur hasta el norte. ‘Y toda carne verá que yo, el Señor, lo he encendido; no se apagará.’”
Ezequiel 20:47-48

Es obvio por el contexto que no está hablando de duración sino de finalidad, pues el fuego no se pagará hasta que consuma los cuerpos, hasta que todo sea destruido. Esos fuegos no siguen encendidos.

Hay dos versos que parecen indicar un castigo sin fin:

él también beberá del vino del furor de Dios, que está preparado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero. Y el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos; y no tienen reposo, ni de día ni de noche, los que adoran a la bestia y a su imagen, y cualquiera que reciba la marca de su nombre.
Apocalipsis 14:10-11

Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
Apocalipsis 20:10

Como sabemos, Apocalipsis es un libro con mucha simbología y lenguaje profético que no se puede tomar literalmente. Por ejemplo, en Isaías 34, el profeta está hablando del juicio sobre Edom y dice:

Sus torrentes se convertirán en brea, su polvo en azufre, y su tierra será brea ardiente. No se apagará ni de noche ni de día, su humo subirá para siempre; de generación en generación permanecerá desolada, nunca jamás pasará nadie por ella.
Isaías 34:9-10

Obviamente, esto es simbólico porque el fuego de Edom no sigue ardiendo hasta hoy. Igualmente, la frase “por los siglos de los siglos” es “eis aion aion” en el griego. La palabra aion significa periodo de tiempo, por lo que la frase puede significar un periodo largo pero no necesariamente infinito. De ahí viene una corriente doctrinal que dice que el castigo en el infierno es temporal y luego sí viene la destrucción, dependiendo de la maldad de la persona.

Un verso que apoya esta interpretación es el siguiente:

Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán.
Lucas 12:47-48

Evidencias bíblicas

En el Antiguo Testamento las analogías que Dios usa para referirse al destino de los malvados son de aniquilación total, no de un tormento eterno.

Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados a una, y los que abandonan al Señor perecerán. Ciertamente os avergonzaréis de las encinas que habéis deseado, y os abochornaréis de los jardines que habéis escogido. Porque seréis como encina cuya hoja está marchita, y como jardín en que no hay agua. El fuerte se convertirá en estopa, y su trabajo en chispa. Arderán ambos a una, y no habrá quien los apague.
Isaías 1:28-31

Por tanto, como consume el rastrojo la lengua de fuego, y la hierba seca cae ante la llama, su raíz como podredumbre se volverá y su flor como polvo será esparcida
Isaías 5:24

Como vosotros bebisteis en mi santo monte, así beberán continuamente todas las naciones. Beberán y tragarán, y serán como si no hubieran sido.
Abdías 16

Porque ellos como espinos enmarañados, y ebrios con su bebida, serán consumidos como paja totalmente seca.
Nahúm 1:10

Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego —dice el Señor de los ejércitos— que no les dejará ni raíz ni rama.
Malaquías 4:1

Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impío, pero el justo tiene cimiento eterno.
Proverbios 10:25

Los impíos son derribados y ya no existen, pero la casa de los justos permanecerá.
Proverbios 12:7

porque no habrá futuro para el malo. La lámpara de los impíos será apagada.
Proverbios 24:20

¿Cómo es posible que los malos vayan a ser “consumidos”, “a ser como si no hubieran sido”, “dejar de existir” y “no tener futuro” si a sus almas inmortales les espera un sufrimiento eterno en el infierno?

Además de todo esto, el Antiguo Testamento enseña que el enojo de Dios es momentáneo pero su amor dura para siempre (Salmos 30:5; 2 Crónicas 5:13; 7:3, 6; 20:21; Salmo 100:5; 103:9; 106:1; 107:1; Salmo 118;1-4, 29; 136:10-26). Un cielo eterno y un infierno eterno significarían que tanto su amor como su enojo duran para siempre.

En el Nuevo Testamento, Pedro cita la destrucción total de Sodoma y Gomorra como un ejemplo de la forma en que Dios juzga a los malvados. El Señor las redujo a cenizas y las condenó a destrucción, no a una tortura constante.

si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después… el Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio…
2 Pedro 2:6,9

Otros pasajes en el Nuevo Testamento también describen el fin de los malvados como destrucción. Nota el contraste entre salvación y destrucción.

Sólo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir;
Santiago 4:12a

de ninguna manera amedrentados por vuestros adversarios, lo cual es señal de perdición [apoleia=destrucción] para ellos, pero de salvación para vosotros, y esto, de Dios….
Porque muchos andan como os he dicho muchas veces, y ahora os lo digo aun llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, cuyo fin es perdición [apoleia=destrucción], cuyo dios es su apetito y cuya gloria está en su vergüenza, los cuales piensan sólo en las cosas terrenales.
Filipenses 1:28; 3:18-19

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que vosotros sois.
1 Corintios 3:17

Cuando el Nuevo Testamento se refiere a los impíos dice que van a perecer o morir, del griego apollymi, que significa matar, abolir, destruir. Esa palabra se usa por ejemplo en:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda [apollymi], mas tenga vida eterna.
Juan 3:16

Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden; para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién está capacitado?
2 Corintios 2:15-16

Versos como el siguiente a veces se interpretan de forma extraña:

Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 6:23

En la primera parte del verso la muerte se interpreta no como una muerte literal, pues el alma de la persona sigue siendo consciente y viva en el infierno por miles de millones de años. Y la segunda parte se interpreta literalmente, pues no se cambia el sentido de “vida eterna” a algo simbólico. Pero muerte (thanatos) en griego significa cesar de existir, no tormento.

Estos versos nos dan una imagen diferente a la enseñanza tradicional sobre el infierno. Además de eso, esa enseñanza de almas sufriendo un castigo por la eternidad es incompatible con:

El carácter de amor de Dios Padre: ¿Cómo puede llamarse a Dios bueno y misericordioso si castiga a sus enemigos con una venganza insaciable y sin fin? Tenemos más misericordia los humanos cuando sacrificamos a un animal para que no sufra más. Es más, la tortura es ilegal en la mayoría de países—a un criminal no se le condena a tortura perpetua, sino a cadena perpetua.

El Nuevo Pacto donde no hay más ira por el pecado, sino perdón: el castigo eterno no tiene ningún propósito redentor, pues nunca se acaba la condena y el condenado no aprende nada. Tiene más sentido que los que rechazan a Dios no tengan un lugar en el reino y sean aniquilados de la existencia. Una tortura consciente por la eternidad no tiene correlación con los crímenes cometidos y eso lo saben los incrédulos, quienes consideran la visión tradicional del infierno como algo injusto. Incluso el Antiguo Pacto decía que era ojo por ojo y diente por diente—o sea que el castigo es proporcional al pecado. Ver Deuteronomio 25:2-3.

La victoria de Jesucristo: Cristo reinará sobre todo y toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor (Filipenses 2:10-11; Romanos 14:10-11) y todas las cosas serán reconciliadas con él (Colosenses 1:20, Hechos 3:21). ¿Es esa realidad compatible con una dimensión donde millones de almas son atormentadas por la eternidad, quizás maldiciendo a Dios? ¿Podemos estar gozosos en el cielo mientras sabemos que nuestros seres queridos arden en el infierno?

El Libro de la Vida

El libro de la vida es precisamente eso, un libro de vida. Los que tienen su nombre allí son inmortales, los que no serán destruidos.

Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.
Apocalipsis 3:5

En verdad, fiel compañero, también te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
Filipenses 4:3

Tanto Moisés como Pablo estaban dispuestos a ser borrados de ese libro por amor a Israel.

Pero ahora, si es tu voluntad, perdona su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito.
Éxodo 32:32

Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne,
Romanos 9:3

Ellos dificilmente estarían dispuestos a ser torturados por la eternidad pero sí a ser destruidos por fuego, que es lo que se hacía con el anatema:

Y será que el hombre que sea sorprendido con las cosas dedicadas al anatema será quemado, él y todo lo que le pertenece, porque ha quebrantado el pacto del Señor, y ha cometido infamia en Israel.
Josué 7:15

Es claro por la evidencia bíblica, que el destino de los malvados es la muerte, la destrucción. La segunda muerte en el lago de fuego es la muerte total del alma, donde cesarán de existir (ya sea después de un poco de tiempo o de un tiempo más largo, pero al fin se consumirán).

Esto causa que algunos objeten diciendo que si quitamos el miedo al castigo eterno del infierno, la gente podrá decir que entonces puede vivir en pecado sin preocuparse por ser torturada por la eternidad. Pero esa no debería ser nuestra preocupación, pues la idea no es que la gente siga a Dios por temor al infierno, sino por amor a su gracia. Desde el principio, Dios le ha hecho una invitación a la humanidad de escoger entre la vida o la muerte, no entre la vida y la tortura.

Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia
Deuteronomio 30:19

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