En la actualidad las iglesias cristianas tienen muchos formatos de reuniones, dependiendo de la denominación y la cultura en la que se encuentran. Desde las liturgias religiosas como las iglesias católicas y luteranas hasta los servicios modernos de adoración tipo concierto, tenemos una variedad “para todos los gustos”.

Sin embargo, la gran mayoría de reuniones de la iglesia moderna distan mucho de la esencia de las reuniones de la iglesia primitiva y, especialmente, las reuniones regulares de la congregación. Mientras la iglesia moderna es de unos pocos (el pastor y los músicos) ministrando a unos espectadores pasivos, en la iglesia primitiva todos se ministraban unos a otros y no había una figura central dirigiendo las reuniones.

Veamos los cuatro tipos de reuniones descritas en el libro de Hechos.

1. Reuniones de evangelismo

Estas eran “reuniones” donde se predicaba el evangelio en los lugares donde estaban los no creyentes—las sinagogas de los judíos y las plazas de los gentiles.

Pablo tenía la costumbre de ir a las sinagogas a evangelizar a los judíos.

Aconteció que en Iconio entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud, tanto de judíos como de griegos.
Hechos 14:1

Después de pasar por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, según su costumbre, fue a ellos y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras, explicando y presentando evidencia de que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos, y diciendo: Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo.
Hechos 17:1-3

Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y trataba de persuadir a judíos y a griegos….
Llegaron a Efeso y los dejó allí. Y entrando él a la sinagoga, discutía con los judíos.
Hechos 18:4,19

Muchas de estas oportunidades de evangelismo surgían de forma espontánea como resultado del estilo de vida sobrenatural de los creyentes. Por ejemplo, la predicación de Pedro a las multitudes luego de Pentecostés en Hechos 2 y luego de la sanidad del paralítico en Hechos 3 con miles de convertidos. En otras ocasiones, el Espíritu Santo dirigía a alguien a predicar en las calles y traer avivamiento a una ciudad, como Felipe en Samaria (ver Hechos 6).

El objetivo de estas reuniones de evangelismo era plantar una nueva iglesia en una ciudad o crecer numéricamente una iglesia existente. En ese tiempo sólo había una iglesia por ciudad reuniéndose en diferentes casas, no varias iglesias. El Nuevo Testamento hablaba de la iglesia de Jerusalén, la iglesia de Corinto, etc. No se dividían en denominaciones por diferencias doctrinales.

2. Reuniones de entrenamiento o apostólicas

Luego de que Felipe el evangelista predicó el evangelio a los samaritanos, la iglesia en Jerusalén envió a los apóstoles Pedro y Juan para establecer una iglesia en la región. La Biblia nos dice que lo primero que hicieron fue empoderar a los nuevos creyentes con el Espíritu Santo. Así ellos podrían funcionar bajo la dirección del Espíritu una vez los apóstoles se fueran.

Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y predicar a Jesús como el Cristo.
Hechos 5:42

Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulos, y discutía diariamente en la escuela de Tirano. Esto continuó por dos años, de manera que todos los que vivían en Asia oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos.
Hechos 19:9-10

…pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios… Por tanto, estad alerta, recordando que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar a cada uno con lágrimas.
Hechos 20:27, 31

En el Nuevo Testamento vemos a los apóstoles dirigiendo reuniones para entrenar a los creyentes para que funcionaran en el cuerpo bajo el señorío de Cristo. Llegaban a una ciudad, los entrenaban por un tiempo y luego se iban. Un tiempo después regresaban a visitarlos. Así que estas reuniones eran para plantar o fortalecer las iglesias locales.

Y El dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; sino que hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.
Efesios 4:11-16

3. Reuniones de la ekklesia (iglesia)

Estas eran las reuniones regulares de la iglesia (el equivalente de las reuniones dominicales modernas). Eran principalmente para creyentes como lo vemos en los capítulos 11 al 14 de 1 Corintios y el propósito era la edificación mutua.

¿Qué hay que hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporte salmo, enseñanza, revelación, lenguas o interpretación. Que todo se haga para edificación.
1 Corintios 14:26

y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.
Hebreos 10:24-25

El verso de Hebreos es interesante pues muchos pastores lo usan para exhortar a la gente a que asista a la iglesia. Pero mirando el contexto vemos que el fin de congregarse es practicar el “unos a otros” y no sentarse en una banca a escuchar un sermón.

Estas eran reuniones donde todos participaban. Todos tenían el privilegio y la responsabilidad de ministrar. Na habían jerarquías. No existía la figura del predicador que traía el mensaje cada semana sino que todos aportaban algo. Ni siquiera en la música había una figura principal como el líder de alabanza moderno.

Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.
Colosenses 3:16

hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor;
Efesios 5:19

Lo maravilloso de la ekkelsia es que las personas no iban a la reunión con la expectativa solamente de recibir sino también de dar. Cada persona se preparaba para aportar algo, pues entendía que era un miembro del cuerpo de Cristo y que cada miembro tiene una función.

Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él.
1 Corintios 12:27

4. Reuniones decisórias

En ocasiones, la iglesia se reunía para tomar decisiones importantes, como lo vemos en el concilio de Jerusalén en Hechos 15. Algo que podemos notar es que toda la iglesia participaba en la toma de decisiones y los apóstoles y ancianos estaban allí para ayudar y dirigir.

Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la sectade los fariseos que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés. Entonces los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto.
Toda la multitud hizo silencio, y escuchaban a Bernabé y a Pablo, que relataban las señales y prodigios que Dios había hecho entre los gentiles por medio de ellos.
Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia…
Hechos 15:4-6, 12, 22

Como la iglesia de Cristo, debemos examinar el origen tanto de nuestra teología como de la práctica de nuestra fe. Al hacerlo nos daremos cuenta que los servicios o cultos modernos de la iglesia cristiana no son más que misas católicas reformadas. De hecho, los reformadores protestantes hicieron mucho por cambiar la teología de la iglesia católica pero muy poco por cambiar la liturgia. Lutero básicamente tomó la misa católica y le puso cantos al comienzo (pues él mismo era músico y compuso muchos himnos) y cambió la centralidad de la eucaristía por la predicación de la palabra. El problema es que ese modelo de la misa fue copiado de rituales paganos romanos en la época de Constantino y no seguía el modelo del Nuevo Testamento.

Volvamos al modelo original. Volvamos a la ekklesia.

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