Vamos a imaginarnos una situación extraña. Una pareja de esposos está teniendo relaciones íntimas en su habitación cuando de repente entra un amigo del esposo y dice que quiere participar. El esposo lo mira con sorpresa y enojo por su descaro, pero la esposa muy causalmente dice, “Sí, claro, adelante. Tomamos turnos.”

¿Cómo se sentiría el esposo en esa situación? ¿Enojado, traicionado, incómodo, burlado? ¿Todas las anteriores? ¡Definitivamente!

Esa situación que acabo de describir es lo que soñé hace unas noches. Pero luego de esa escena, estaba yo con Jesús en el sueño y él me dijo, “Así me siento yo.”

En el sueño, el esposo es Cristo y la esposa es la iglesia. El amigo representa aquellas cosas que interponemos en nuestra relación íntima con Jesús—aquellas cosas que nos distraen de él o que son como muletillas (ayudas) en nuestra relación con él.

“¿Cómo hacemos eso contigo?”, le pregunté a Jesús en mi sueño.

“Cuando mi iglesia se reúne para adorarme yo me deleito en mi relación con ella, pero su atención está puesta muy poco en mi y más en otras cosas. Cuando salen de la reuniones no hablan de lo enamorados que están de mi, sino del buen mensaje del pastor o lo bien que tocó el grupo de alabanza.”

Es así como el pastor o el líder de alabanza terminan siendo el amigo del sueño. Estamos contemplando sus dones y talentos en lugar de contemplar al Señor. Estamos cometiendo adulterio espiritual.

Mira lo que el rey David dice de la verdadera adoración, de la intimidad con Dios:

Una cosa he pedido al Señor, y ésa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo.
Salmo 27:4

Contemplar y meditar. No cantar letras proyectadas en una pantalla y escuchar sermones. Nos hemos vuelto adictos a la adoración que nos entretiene y los sermones en todas sus presentaciones.

Por eso buscamos bandas musicales y predicadores más de lo que buscamos a Jesús, así creamos que lo estamos haciendo por acercarnos más a él. Pero es una ilusión.

¿Cómo sería una relación de esposos donde la esposa sólo puede hablar con él si hay cierto tipo de música o cierto ambiente con instrumentos, luces y humo y en lugar de palabras espontáneas le habla con versos que le ha repetido cientos de veces antes? ¿Cómo sería una relación de esposos donde para conocerse más la esposa se conforma con las historias que cuentan los amigos del esposo en lugar de tener intimidad con su amado?

Y no es que haya algo malo con las canciones y los sermones, pero si no podemos adorar ni conocer a Dios sin esas muletillas, entonces estamos interponiendo cosas en nuestra relación con Jesús. Eso se ve en que muchos cristianos no pueden adorar si no tienen música de adoración, o tienen que estudiar la Biblia sólo con su predicador favorito en YouTube.

Mucho hemos criticado a los católicos por sus vanas repeticiones del Padre Nuestro y el Ave María, pero hemos cambiado simplemente el Ave María por la última canción de Hillsong.

“¡Uy esta canción me ministra muchísimo!” o “Esta alabanza me lleva a la presencia”. La verdad es que la música afecta tus emociones y genera una reacción en tu cuerpo que muchas veces confundes con el Espíritu Santo. Y por eso es que cuando vas a orar tienes que poner esa música, porque supuestamente te ayuda a entrar en la presencia de Dios. Pero si no puedes sentir la presencia de Dios sin la música, entonces no es a Dios sino la música lo que estás buscando.

Para otros quizás no es la música, sino ciertos temas de oración—las finanzas, el ministerio, el trabajo. Su relación con Dios está mediada por un tema específico día tras día: “Señor, bendice mis finanzas”, “Señor, crece mi ministerio” y otros que tú ya sabes. Quita esa preocupación por las finanzas o quita el ministerio y ya no hay tema para hablar con Dios—las oraciones se vuelven silencios incómodos. ¿Por qué? Porque no estamos contemplando su hermosura ni meditando en su Palabra, sólo estamos regurgitando listas de peticiones.

¿Cómo está tu intimidad con Dios? ¿Tienes una relación pura y sin mediadores o has invitado amigos al lugar secreto? ¿Qué vas a hacer hoy al respecto?

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