Por Diego Pineda

Existen más de 30 traducciones de la Biblia al español y, por supuesto, no todas son iguales.

Piensa en una línea donde en un extremo tienes las traducciones literales, palabra por palabra, y en el otro lado tienes las traducciones idiomáticas o concepto por concepto.

En el extremo izquierdo tienes la Reina Valera antigua o La Biblia de las Américas mientras que en el otro lado está Dios Habla Hoy o la Traducción Lenguaje actual…. y en la mitad, hacia la izquierda o la derecha, están otras como la Nueva Versión Internacional o la Nueva Traducción Viviente.

traducciones

Y si le preguntas a los expertos, te dirán que no hay necesariamente un extremo que sea mejor que el otro. Porque tú puedes leer una traducción literal pero no por eso vas a entender lo que el texto quiere comunicar, pues el texto está usando expresiones culturales e idiomáticas judías de hace dos mil o tres mil años. Puede ser que entiendas las palabras, pero no el significado.

Un ejemplo que me gusta dar es 1 Pedro 1:13 que dice en la Reina Valera del 60: “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento”. Eso dice literalmente. ¿pero qué significa eso? ¿Cómo así que debo ceñir los lomos de mi mente? En ese caso, una versión como la Nueva Traducción Viviente me ayuda más a entenderlo, pues dice “Así que preparen su mente para actuar.”

Para los lectores originales de Pedro, la expresión ceñir los lomos era muy común y fácil de entender, pero ahora no. Y resulta que en esa época los hombres se vestían con túnicas largas. Y pues caminar con una túnica no es problema, pero correr o pelear en una batalla, o hacer un trabajo físico con la túnica es muy difícil. Entonces lo que ellos hacían era amarrarse la túnica alrededor de los lomos para poder mover las piernas fácilmente. En otras palabras se preparaban para la acción.

En otros casos, las traducciones literales son my útiles para entender la riqueza del hebreo o el griego y lo que los autores estaban diciendo originalmente.

Pero todo esto me hace pensar en la forma en que los cristianos nos comportamos, especialmente en cómo nos acercamos a entender la voluntad de Dios.

Algunos cristianos son muy literales y no hacen nada, no toman ninguna decisión, sino pasan mucho tiempo en ayuno y oración y sienten que tienen una dirección clara de Dios. Tienen que estar seguros de haber escuchado la voz de Dios en cada situación antes de hacer algo. A veces no se mueven sin una palabra profética, un sueño o una visitación angelical. O una combinación de todos los anteriores.

En el otro lado de la línea están los cristianos que dicen, “bueno, si no contradice la Palabra de Dios, pues hagámosle.” Me ofrecieron un trabajo, pues que bendición, lo acepto como de parte de Dios.

¿Está alguno de los dos equivocado? No necesariamente.

Así como en el estudio de la Biblia es bueno tener varias traducciones a la mano para obtener una visión más rica y completa de la Palabra de Dios, debemos tener un acercamiento mixto a entender la voluntad de Dios.

Para decisiones vitales que afecten el rumbo de tu vida y tu familia en una manera dramática, debes ser bien literal y buscar la voluntad de Dios con una palabra clara en tu corazón y en el de tus confidentes mas cercanos.

Pero en el día a día, no necesitas ser tan místico pero en cambio usar la sabiduría que Dios te da y los principios de la Palabra de Dios y tomar decisiones basado en esos principios. Saber que Dios es bueno y te da discernimiento y te va a ayudar paso a paso en tu caminar diario.

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