revelacionEl apóstol Pablo comienza la carta a los Efesios hablando de las grandes bendiciones espirituales que nos son dadas por el Padre celestial. Pero para caminar en esas bendiciones debemos conocer íntimamente a Dios. Y para eso necesitamos el espíritu de sabiduría y revelación.

No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones; pidiendo que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de El. Efesios 1:16-17 (LBLA)

No podemos conocer a Dios, un ser eterno y sobrenatural, simplemente con nuestro intelecto. Necesitamos a Dios para que nos revele a Dios.

Pero los que no son espirituales no pueden recibir esas verdades de parte del Espíritu de Dios. Todo les suena ridículo y no pueden entenderlo, porque solo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir. 1 Corintios 2:14 (NTV)

Pablo pide a Dios que nos de sabiduría espiritual y que remueva el velo que impide que descubramos la verdad acerca de la naturaleza de Dios y así entremos en un conocimiento experimental de Dios. No es un conocimiento intelectual, ni de datos recopilados luego de un estudio teológico. No nos podemos conformar con aprender nuevas ideas acerca de Dios, sino que debemos pedir revelación divina para entender su Palabra y su obra en nuestras vidas.

Cuando recibimos el espíritu de sabiduría y revelación, entramos en un nivel más alto de discernimiento espiritual y nuestra vida diaria es invadida por lo sobrenatural.

Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de su poder, el cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales. Efesios 1:18-20 (LBLA)

Cuando los ojos de nuestro corazón son iluminados, nuestras mentes son capacitadas para percibir a Dios y él nos la gracia para amar al Padre y sentir su presencia.

  • Conocer a Dios es la esencia de la vida eterna (Juan 17:3)
  • Conocer (epignosis) a Dios significa encontrar y experimentar su gloria.

Hay tres dimensiones de la gloria de Dios que Pablo quiere que conozcamos y experimentemos.

1. Que tengamos esperanza (seguridad) en el llamado de Dios para nuestras vidas.

“la esperanza de su llamamiento” – Esto se refiere a lo que debemos hacer, nuestra tarea, nuestro ministerio. Todos tenemos un llamado, un destino específico por parte de Dios. Conocer cuál es nuestro llamado no es tan sencillo como tomar un test de aptitudes y personalidad. Necesitamos orar por el espíritu de sabiduría y revelación para saber la voluntad de Dios para cada época de nuestra vida.

Así que, desde que supimos de ustedes, no dejamos de tenerlos presentes en nuestras oraciones. Le pedimos a Dios que les dé pleno conocimiento de su voluntad y que les conceda sabiduría y comprensión espiritual. Entonces la forma en que vivan siempre honrará y agradará al Señor, y sus vidas producirán toda clase de buenos frutos. Mientras tanto, irán creciendo a medida que aprendan a conocer a Dios más y más. Colosenses 1:9-10 (NTV)

2. Que experimentemos la riqueza de ser la herencia de Dios (lo que Él más desea).

“las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” – Esto se refiere a quienes somos para Dios. Debemos darnos cuenta que somos la herencia de Dios. Al hacernos su herencia, Dios revela su pasión por nosotros. Efesios habla tanto de nuestra herencia en Dios (1:14) y de la herencia de Dios en nosotros (1:18).

Al recibir el espíritu de sabiduría y revelación, comprendemos cual es nuestra identidad en Cristo, lo que nos lleva a buscar una mayor intimidad con Dios. Aquí recibimos la revelación del corazón y los sentimientos de Dios por nosotros, vemos el valor, dignidad, honor y belleza que tenemos a los ojos de Jesús—tanto que dio su vida por nosotros para presentarnos al Padre como sus hijos.

3. Que experimentemos el poder de Dios en nuestra mente, corazón y ministerio.

la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros” – Esto se refiere a cómo somos empoderados para vivir en Dios, con un estilo de vida de poder. Dios nos da su poder tanto para vencer la tentación y vivir en santidad, como para hacer las obras (milagros) que Jesús hizo y aún mayores (Juan 14:12).

No nos podemos contentar con un evangelio de palabras y sin poder. Nuestra herencia en Cristo incluye poder sobrenatural y autoridad divina sobre la enfermedad, los demonios y los elementos de la naturaleza.

 

Pablo no cesaba de orar que los creyentes recibieran un espíritu de sabiduría y revelación, lo que significa que debemos pedirlo y orar por otros para que sea dado (no es automático). Esta es una de las oraciones más importantes que podemos y debemos hacer como cristianos.

Related Post

Comentarios

comments