Estamos ciegos. Viendo no vemos la realidad de quienes somos en Cristo.

Uno de mis autores favoritos, Ted Dekker, dice que la vida es un ciclo de recordar y olvidar. A veces recordamos quienes somos en Cristo, y su amor nos llena, nos sentimos plenos y aceptados. Pero luego se nos olvida y caemos en el temor y la condenación. Entonces en ese estado el Espíritu Santo nos susurra la verdad y recordamos de nuevo nuestra identidad en Cristo y su perfecto amor echa fuera todo el temor.

Me he encontrado con cristianos que dicen “estoy alejado de Dios” por alguna u otra razón (particularmente, porque no han estado asistiendo a una congregación los domingos, o han tenido comportamientos pecaminosos). Pero, la verdad es que si están en Cristo, ¿cómo pueden estar lejos de él?

“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.”
Colosenses 3:3

Si ese es tu caso, debes saber que ya no te es posible estar lejos de él. Simplemente estás cegado a la verdad, te estás viendo a través del temor y la condenación.

“Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.…”
Romanos 8:1

Alguien leerá la segunda parte del versículo y dirá que si no vas a la iglesia o has caído en pecado estás andando conforme a la carne. Pero eso es pensar conforme a la ley, es un pensamiento religioso que pone la carga sobre la persona y niega el poder de la cruz.

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne,”
Romanos 8:2-3

La verdad es que ya eres libre del pecado, tienes una nueva naturaleza, pero vuelves a pecar porque se te olvida quien eres.

“y os habéis vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó;”
Colosenses 3:10

Si tienes su Espíritu Santo, entonces no estás en la carne, estás en el Espíritu.

“Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros.”
Romanos 8:9

Esa es la verdad de tu identidad. Estás en el Espíritu.

El problema es que el espíritu religioso le da demasiado crédito al pecado, como si Jesús no hubiera lidiado ya con el pecado en la cruz.

¡Él ya venció! No dejes que el temor y la condenación te dejen ciego a la verdad de quien eres en Cristo. Eres amado, eres perdonado, eres preciosa a sus ojos.

Deja de juzgarte a ti mismo y mírate con los ojos del Padre Celestial quien te mira a través de Cristo.

No dejamos de pecar por temor a la condenación. Dejamos de pecar porque nuestra naturaleza es nueva, porque estamos en Cristo y en él no hay pecado. Cuando recuerdas quien eres, la luz del mundo, la sal de la tierra, uno con Cristo y el Padre, santo y apartado para Dios, ni siquiera hay tentación.

Cuando tienes tus ojos en Cristo, ves la realidad de los placeres superiores de la presencia de Dios y la mentira de los placeres inferiores del pecado. Los placeres superiores son un banquete suculento y los inferiores son una inmundicia.

El apóstol Pablo sabía que muchos creyentes estaban ciegos a la asombrosa gracia de Dios y oraba constantemente por ellos….

“Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos”
Efesios 1:18

Los ojos de tu corazón deben ser abiertos para ver la gloriosa herencia que tienes en Cristo. Él ya murió y resucitó por tu perdón. Tus pecados pasados han sido lavados y eres pre-perdonado de los pecados que cometas en el futuro (de hecho todos tus pecados están en el futuro de la cruz). Es como si un multi-millonario hubiera ido a tu banco y dijera que todo lo que gastaras de tu cuenta lo cubrieran con la cuenta de él.

Su gracia nunca se acaba. Cambia tu enfoque del juicio al perdón. Acepta su gracia y su perdón, que son tuyos por fe.

Los religiosos se arrancan el pelo con tal declaración, pensando que la gracia es un permiso para pecar. Pero si realmente, entiendes la gracia, no vas a querer pecar, la santidad es un deleite. Cuando entendemos que estamos en el nuevo pacto podemos caminar en santidad porque amamos a Jesús y no por temor a las reglas, sabiendo que somos perdonados no por nada que hagamos o dejemos de hacer sino porque creemos en él.

“Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”
Colosenses 3:1-2

Pon tus ojos y tu mente en Cristo. Sólo así te verás como eres de verdad.

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