La carta a los Hebreos en el Nuevo Testamento nos ayuda a entender un periodo único en la historia del cristianismo–el periodo de transición entre el antiguo y el nuevo pacto.

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Mientras que los pactos de Abraham y David se extendieron a toda la humanidad a través de Jesucristo y el establecimiento del Nuevo Pacto, con el pacto Mosaico no fue así.

El Nuevo y el Antiguo Pacto coexistieron por 40 años hasta que el Antiguo terminó en el año 70 d.C. Hebreos fue escrito en el 65 d.C., cinco años antes de la destrucción de Jerusalén, y mucha gente se estaba devolviendo al Antiguo Pacto.

Hebreos fue escrito para convencer a los creyentes que estaban siendo perseguidos y engañados para que no se devolvieran al Antiguo Pacto.

Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública. Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae sobre ella y produce vegetación útil a aquellos por los cuales es cultivada, recibe bendición de Dios; pero si produce espinos y abrojos no vale nada, está próxima a ser maldecida, y termina por ser quemada.
Hebreos 6:4-8 (LBLA)

Este pasaje se usa mucho para referirse a los cristianos que pecan voluntariamente. Pero la frase “que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” indica que se está refiriendo a personas de esa época y no a nosotros, dos mil años después.

Primeramente, debemos entender que “el siglo venidero” no es el cielo, ni el milenio. Los judíos de la época usaban esa frase para referirse al reino del Mesías. Ellos creían en dos eras: la antigua (de Moisés) y la nueva, que vendría con el Mesías. Los judíos de la época de Jesús dividían el tiempo en dos eras: la era presente y la era por venir. La presente era mala y no se podía redimir. La era por venir sería buena, con paz, justicia y prosperidad y el pueblo escogido de Dios sería vindicado a su lugar de honor. Ellos tenían la esperanza de que el Mesías vendría a llevarlos a esa nueva era, como cuando los apóstoles le preguntaron a Jesús que cuándo restauraría el reino a Israel (ver Hechos 1:6). Su visión era la del Mesías liberándolos de sus enemigos y estableciendo un reino terrenal como el del rey David.

Puesto que ellos estaban esperando ese cambio, los autores del Nuevo Testamento usaron la frase “el siglo venidero” para referirse al establecimiento total del Nuevo Pacto. Y puesto que estaban en el periodo de transición, el siglo venidero sería cuando el Antiguo Pacto fuera abolido.

Ahora, la frase “puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios” se refiere a los judíos que crucificaron e Jesús en el 30, rechazándolo como el Mesías, y que ahora quienes lo rechazaban se estaban identificando con el antiguo pacto otra vez, de esa manera crucificando a Jesús de nuevo. El pasaje no tiene que ver con alguien que peca hoy en día.

El peligro para los cristianos antes del 70 a.C. era devolverse al sistema del templo, que iba a ser destruido muy pronto. Por eso Hebreos se enfoca en tres temas:

  1. Eran los últimos tiempos y el antiguo pacto pronto pasaría.
  2. La expiación es sobre Christus Victor (para una explicación de Christus Victor haz clic aquí.)
  3. Jesús y el nuevo pacto son mejores que el antiguo pacto.

Hebreos puede ser dividido en tres secciones principales.

1. Hebreos 1-7: Jesús es mejor

Heb 1-2: Jesús Dios-hombre es mayor que los ángeles
Heb 3-4:13: Jesús el apóstol es mayor que Moisés
Heb 4:14-6:12: Jesús el sumo sacerdote es mejor que Aarón.
Heb 6:13-7: Jesús es mejor que Melquisedec

2. Hebreos 8-10: El nuevo pacto es mejor

Heb 8: El nuevo pacto está basado en mejores promesas.
Heb 9:1-10: El nuevo pacto tiene un mejor santuario.
Heb 9:11-28: El nuevo pacto tiene un mejor sacrificio.
Heb 10:1-18: El nuevo pacto tiene mejores resultados.

3. Hebreos 11-13: Nuestra respuesta es la fe

Heb 10:19-39: La fe es la respuesta natural a las mejores cosas del nuevo pacto y conectamos con él por fe
Heb 11: Adán, Noé, Enoc y otros son buenos ejemplos de cómo conectar por fe.
Heb 12: La fe es la base de una mejor relación
Heb 13: La fe es una mejor base para la vida.

Christus Victor

Hebreos afirma la teoría de la expiación Christus Victor.

Es más, no son los ángeles quienes gobernarán el mundo futuro del cual hablamos, porque en cierto lugar las Escrituras dicen: «¿Qué son los simples mortales para que pienses en ellos, o un hijo de hombre para que de él te ocupes? Sin embargo, los hiciste un poco menor que los ángeles y los coronaste de gloria y honor. Le diste autoridad sobre todas las cosas».
Ahora bien, cuando dice «todas las cosas», significa que nada queda afuera; pero todavía no vemos que todas las cosas sean puestas bajo su autoridad. No obstante, lo que sí vemos es a Jesús, a quien se le dio una posición «un poco menor que los ángeles»; y debido a que sufrió la muerte por nosotros, ahora está «coronado de gloria y honor». Efectivamente, por la gracia de Dios, Jesús conoció la muerte por todos.
Hebreos 2:5-9

Este pasaje habla de la autoridad dada a los hombres que fue perdida y de cómo Jesús la tomó y está coronado de gloria, saliendo victorioso de la tumba.

El verso 8 dice “pero todavía no vemos que todas las cosas sean puestas bajo su autoridad.” Cristo es victorioso pero no todos nosotros estamos viviendo en esa victoria completa—no porque sea imposible sino porque estamos en una batalla con el enemigo. Estamos aprendiendo a alinear nuestras vidas con su victoria, renovando muestra mente y expandiendo el reino.

En el verso 14 vemos a Christus Victor de nuevo, hablando de la encarnación de Cristo y cómo se hizo humano para ganar la victoria sobre el diablo.

Debido a que los hijos de Dios son seres humanos —hechos de carne y sangre— el Hijo también se hizo de carne y sangre. Pues solo como ser humano podía morir y solo mediante la muerte podía quebrantar el poder del diablo, quien tenía el poder sobre la muerte. Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.
También sabemos que el Hijo no vino para ayudar a los ángeles, sino que vino para ayudar a los descendientes de Abraham. Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hiciera semejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiel y misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio que quitaría los pecados del pueblo.
Hebreos 2:14-17

Un Reino Inconmovible

Porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar, ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino, ni a sonido de trompeta, ni a ruido de palabras tal, que los que oyeron rogaron que no se les hablara más; porque no podían soportar el mandato: Si aun una bestia toca el monte, sera apedreada. Tan terrible era el espectáculo, que Moisés dijo: Estoy aterrado y temblando.
Hebreos 12:18-21

Aquí se describe el momento en que los israelitas rechazaron la oferta del pacto de otorgamiento y contrasta e antiguo y el nuevo pacto, diciendo que no hemos venido a una montaña que causa temor. En lugar de eso:

Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles, a la asamblea general e iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus de los justos hechos ya perfectos, y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.
Hebreos 12:22-24

La palabra mejor aparece una y otra vez en Hebreos. Aquí dice que la sangre de Jesús habla mejor que la de Abel. Mientras que la sangre de Abel, quien fue asesinado por Caín, habló a Dios de juicio, condenación, venganza, la sangre de Jesús habla una palabra: perdón.

Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si aquéllos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo. Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora El ha prometido, diciendo: Aún una vez mas, yo hare temblar no solo la tierra, sino también el cielo. Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles. Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.
Hebreos 12:25-29

La conclusión del contraste entre los dos pactos es que Dios hará temblar todo y el antiguo será destruido y quedará sólo el nuevo. El antiguo pacto estaba representado por el templo de Jerusalén. Luego del 70 sólo quedó el reino inconmovible de Dios.

Cuando dice “ yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo” se refiere al templo (frase usada en otras partes del Nuevo Testamento) y no al cielo y la tierra literales.

El templo tenía tres partes: el lugar santísimo, el lugar santo y los atrios. El lugar santísimo con el arca del pacto y los querubines representaba el cielo para los judíos. El lugar santo representaba la tierra. Y los atrios, que tenían un gran receptáculo de agua para lavarse, representaba el mar. Historiadores como Josefo y Maimonides describían el templo de esa manera (Ver por ejemplo, La Guerra de Los Judíos, Capítulo VI: De la descripción notable de la ciudad y el templo de Jerusalén, página 296 en este enlace)

A esto se refería Jesús en Mateo 5:

Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.
Mateo 5:18

No se podía estar refiriendo al fin del mundo literal porque es obvio que después de la destrucción del templo en el 70 era imposible guardar cada aspecto de la ley. La ley desapareció cuando la tierra y el cielo (el sistema del templo) desaparecieron. Luego cuando Jesús está profetizando la destrucción del templo en Mateo 24, dice lo mismo:

El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Mateo 24:35

El templo y con él el antiguo pacto iban a pasar pero las palabras de Jesús y el nuevo pacto serían un pacto eterno. La gente de la época entendía exactamente a lo que él se estaba refiriendo.

En Gálatas 4 Pablo hace también un contraste entre los dos pactos con la analogía de Agar (la Jerusalén del primer siglo) y Sara (la Jerusalén celestial). En Apocalipsis también hay dos mujeres (la novia y la ramera). En todas las analogías, una pasa y la otra permanece.

Los últimos días

Cuando entendemos que Hebreos, al igual que el resto del Nuevo Testamento, fue escrito en el periodo de transición entre los dos pactos, vamos e entender una expresión bíblica que ha traído mucha confusión: los últimos días.

Los judíos estaban esperando “la era por venir” y como sabían que las 70 semanas de Daniel estaban por cumplirse (esto lo explicaré en otro artículo), muchos decían que estaban en los últimos días de la era presente o los últimos días del pacto Mosaico.

Por eso Hebreos empieza así:

Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.
Hebreos 1:1-2

En el pasado, Dios habló por los profetas bajo en antiguo pacto. En ese tiempo, Dios habló a través de Jesús de un nuevo pacto. El periodo de transición es el único que se puede referir como los últimos días o últimos tiempos. No podemos usar esa expresión para hablar del fin del mundo porque ese no es el contexto de la expresión. El Nuevo Testamento fue escrito como el canon del nuevo pacto, no para predecir nuestro futuro, miles de años después. Los últimos días no se pueden referir a nuestro futuro porque estamos en un reino inconmovible que no tiene fin.

Otros versos del Nuevo Testamento usan esa expresión como tiempo presente:

Hijitos, es la última hora, y así como oísteis que el anticristo viene, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora.
1 Juan 2:18

Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró: Varones judíos y todos los que vivís en Jerusalén, sea esto de vuestro conocimiento y prestad atención a mis palabras, porque éstos no están borrachos como vosotros suponéis, pues apenas es la hora tercera del día; sino que esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel: Y sucederá en los últimos días —dice Dios— que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne;
Hechos 2:14-17

Según Pedro, ya estaban en los últimos días. Algunos dicen que los últimos días vienen de esa época hasta ahora, pero no hay ningún sustento bíblico para afirmar eso.

Los cristianos de esa época sabían que el fin de la era mosaica estaba muy cerca.

Cuando El dijo: Un nuevo pacto, hizo anticuado al primero; y lo que se hace anticuado y envejece, está próximo a desaparecer.
Hebreos 8:13

Pablo dice en Corintios que la gloria del antiguo pacto se estaba desvaneciendo:

Pues en verdad, lo que tenía gloria, en este caso no tiene gloria por razón de la gloria que lo sobrepasa. Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho más es con gloria lo que permanece.
2 Corintios 3:10-11

El periodo de transición es referido como la culminación de los siglos. Aquí el antiguo pacto se desvanece y el nuevo es establecido completamente

De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.
Hebreos 9:26

Algunos cristianos hoy en día viven fascinados con las costumbres judías, las raíces hebreas y otras costumbres mosaicas, y las intentan mezclar con el evangelio. ¡Algunos dicen que algunas partes del Antiguo Pacto no fueron abolidas o incluso que el Nuevo Pacto es una continuación del Antiguo Pacto!

Pero la Biblia es muy clara:

Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendas y holocaustos, y sacrificios por el pecado no has querido, ni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen según la ley), entonces dijo: He aquí, yo he venido para hacer tu voluntad. El quita lo primero para establecer lo segundo.
Hebreos 10:8-9

El verso 9 en la Nueva Traducción Viviente dice: “Luego dijo: «Aquí estoy, he venido a hacer tu voluntad». Él anula el primer pacto para que el segundo entre en vigencia.

Luego Hebreos dice:

y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.
Hebreos 10:24-25

Aquí se está refiriendo a un día en específico, les está diciendo cómo deben vivir a la luz de la pronta destrucción de Jerusalén y del antiguo pacto. Eran tiempos peligrosos y no podían aislarse, sino que debían congregarse para juntos saber cuando debían huir. Y así fue, porque el historiador Eusebio dice que ningún cristiano murió en la destrucción de Jerusalén.

Melquisedec

Melquisedec es mencionado tres veces en la Biblia: Génesis 14, Salmo 110 y Hebreos 6-7.

El Señor ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
Salmos 110:4

Jesús no podía ser sacerdote del orden de Aarón porque venía de la tribu de Judá, no Leví. Pero Jesús es superior a Abraham porque Melquisedec era superior (Abraham le pagó diezmos).

La Biblia dice que Melquisedec era rey y sacerdote. ¿Cómo es eso posible? Era sacerdote porque el varón cabeza de hogar era el sacerdote de la familia. O sea que era el sacerdote de su clan familiar. Abraham y Melquisedec debían ser entonces parientes para que Abraham le pudiera dar el diezmo.

Se cree que Melquisedec era Sem, el hijo de Noé, de quien descienden los israelitas. Sem era 12 generaciones más viejo que Abraham pero murió 35 años después. Aunque Sem era su nombre, Melquisedec era su título. Aunque vivía en una tierra pagana, Sem conocía al Dios verdadero desde antes del diluvio, como hijo de Noé.

Abraham le entregó el diezmo de todos los despojos, cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y luego también rey de Salem, esto es, rey de paz, sin padre, sin madre, sin genealogía, no teniendo principio de días ni fin de vida, siendo hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote a perpetuidad.
Hebreos 7:2-3

Cuando dice que no tiene genealogía no necesariamente es literal (quienes lo toman literal dicen que es Jesús mismo), sino que es un contraste con el sacerdocio levítico. Los levitas eran sacerdotes de los 30 a los 50 y debían cargar siempre sus registros genealógicos para probar su ascendencia. Hebreos dice que Melquisedec no tenía genealogía para mostrar que él no tenía que probar nada, lo mismo que Jesús, quien no estaba sujeto a las reglas de los levitas. Igualmente dice que no tiene principio de días ni fin de vida como otro contraste con los levitas.

Y he aquí la conexión entre Melquisedec y el fin del antiguo pacto:

Porque cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente ocurre también un cambio de la ley.
Hebreos 7:12

Al Jesús ser de un sacerdocio diferente, la Ley de Moisés es abolida. Jesús comenzó un nuevo sacerdocio, bajo Mequisedec, y el anterior no podía seguir.

La conclusión de Hebreos es que el antiguo pacto debía desaparecer totalmente para que el nuev pacto pudiera continuar. Es la misma conclusión de Pablo en Romanos, quien hace una analogía con el matrimonio y dice que la ley debía morir para que nos pudiéramos unirnos a Cristo.

¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive? Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre. Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.
Romanos 7:1-4

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