Por Diego Pineda

Este es el tercero en una serie de artículos sobre “los últimos tiempos”. El primer artículo es El Mito del Rapto de la Iglesia. El segundo lo puedes leer aquí. Este artículo se basa en la investigación del Dr. Jonathan Welton.

Y estando El sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discípulos en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo sucederá esto, y cuál será la señal de tu venida y de la consumación de este siglo?
Mateo 24:3

A la pregunta de los discípulos al comienzo de Mateo 24, Jesús les respondió con ocho señales de la destrucción próxima:

1. Falsos mesías y falsos profetas (vea Mateo 14:4-5, 11, 23-26)

Cuando leemos los escritos de Josefo vemos que en los años posteriores a la resurrección de Jesús se levantaron muchos hombres (más de 100) prometiendo salvar a Israel de los romanos, algunos de ellos diciendo que harían señales y milagros. Y el mismo Josefo dice que Poncio Pilato y el gobernador Félix mandaron sus tropas y mataron a estos falsos mesías.

En Antigüedades de los Judíos, Josefo escribió algo que pasó alrededor del 45 d.C.: “Siendo Fado procurador de Judea, un cierto mago de nombre Teudas persuadió a un gran número de personas que, llevando consigo sus bienes, lo siguieran hasta el río Jordán. Afirmaba que era profeta, y que a su mando se abrirían las aguas del río y el tránsito les resultaría fácil. Con estas palabras engañó a muchos. Pero Fado no permitió que se llevara acabo esta insensatez; envió una tropa de a caballo que los atacó de improviso, mató a muchos y a otros muchos hizo prisioneros. Teudas fué también capturado y, habiéndole cortado la cabeza, la llevaron a Jerusalén. Estas cosas acontecieron siendo Cuspio Fado procurador.”

Esto es sólo uno de muchos ejemplos. Además, en el Nuevo Testamento, vemos que en la iglesia primitiva se levantaron muchos falsos maestros y profetas.

“Algunos herejes enseñaban que la resurrección final ya había ocurrido (2 Timoteo 2:18), mientras que otros argüían que la resurrección era imposible (1 Corintios 15:12); otros enseñaban extrañas doctrinas de ascetismo y adoración de ángeles (Colosenses 28, 18-23; 1 Timoteo 4:1-3), mientras que otros propugnaban toda clase de inmoralidad y rebelión en el nombre de la “libertad” (2 Pedro 2:1-3; 10-22; Judas 4, 8, 10-13, 16). Una y otra vez, los apóstoles se encontraron a ellos mismos usando severas advertencias en contra de tolerar falsos maestros y “falsos apóstoles” (Romanos 16:17; 2 Corintios 11:3-4, 12-15; Filipenses3:18-19; 1 Timoteo 1:3-7; 2 Timoteo 4:2-5), ya que estos habían sido la causa de abandonos masivos de la fe y la extensión de la apostasía iba creciendo con el progreso del tiempo (1 Timoteo 1:19-20, 6:20-21; 2 Timoteo 16-18, 3:1-9, 13, 4:10, 14-16). Una de las últimas cartas del Nuevo Testamento, el Libro de Hebreos, fue escrito a una comunidad cristiana completa que estaba a punto de abandonar la cristiandad. La Iglesia cristiana de la primera generación fue caracterizada no solo por la fe y los milagros, sino también por un aumento de anarquía, rebeldía y herejía que venía de dentro de la comunidad cristiana misma –justo como Jesús lo había predicho en Mateo 24.”
— David Chilton

2. Guerras y rumores de guerras, nación levantándose contra nación (vea Mateo 24:6-7)

Ciento cincuenta de las copiosas páginas de Josefo, que contienen la historia de este período, están manchadas con sangre por todas partes. Para dar unos pocos ejemplos: Cerca de tres años después de la muerte de Cristo, una guerra explotó entre Herodes y Aretas, rey de Arabia Petraea, en la cual el ejército del primero fue aislado. Esto fue “reino levantándose contra reino”.

Jesús declaró “guerras y rumores de guerras” durante la Paz Romana, que fue el único tiempo en la historia cuando la guerra había esencialmente cesado, ya que el Imperio Romano había conquistado a todos sus enemigos. En cualquier otro punto en la historia, las guerras habrían sido un pobre “signo de los tiempos”, porque las guerras estaban siempre ocurriendo.

3. Hambrunas (vea Mateo 24:7)

De estas, la principal fue aquella que Ágabo predijo que ocurriría en los días de Claudio (Hechos 11:28-30) y que comenzó en el cuarto año de su reinado y fue de larga duración, extendiéndose por toda Grecia e incluso hacia Italia, pero que fue sentida más severamente en Judea y, especialmente, en Jerusalén, donde muchos perecieron por falta de pan.

Esta hambruna es registrada también por Josefo, quien relata que “una mazorca de maíz era vendida por cinco dracmas” [aproximadamente el salario de una semana].

El historiador romano Dion Casio relata que hubo, del mismo modo, una hambruna en el primer año de Claudio que prevaleció en Roma y en otras partes de Italia. En el onceavo año del mismo emperador, hubo otra hambruna mencionada por Eusebio. A estas pueden agregarse las hambrunas que afligieron a los habitantes de varias ciudades de Galilea y Judea, ciudades que habían sido sitiadas y tomadas previo a la destrucción de Jerusalén.

4. Terremotos (vea Mateo 24:6-7)

Los principales terremotos que ocurrieron entre la profecía y la destrucción de Jerusalén [en el año 70 D.C.] fueron: (1) un gran terremoto en Creta, en 46 o 47 D.C.; (2) uno en Roma eldía que Nerón recibió la toga viril en el año 51 D.C.; (3) uno en Apamea, Frigia, mencionado por Tácito, en el año 53 D.C.; (4) uno en Laodicea, Frigia, en el año 60 D.C.; (5) uno en Capania.

A todos ellos pueden ser agregados los terremotos que ocurrieron en la horrible noche en que los Idumeos fueron expulsados de Jerusalén, un poco antes de que el sitio comenzara. Josefo dice: “Una intensa tormenta se desató sobre ellos durante la noche, violentos vientos se levantaron acompañados con excesivas lluvias, con relámpagos constantes, con los más tremendos truenos, y con el espantoso bramido de terremotos. ¡Parecía como si el sistema del mundo había sido confundido para la destrucción de la raza humana; y se podía con facilidad conjeturar que estos eran signos de eventos no comunes!”

Muchos terremotos son mencionados en el Nuevo Testamento, incluyendo el que ocurrió enla muerte de Jesús (vea Mateo 27:51-52) y de nuevo en la resurrección (vea Mateo 28:2).Los terremotos también ocurrieron cuando el edificio fue remecido en Hechos 4:31 y cuando Pablo y Silas fueron liberados de su prisión en Filipos (vea Hechos 16:26).

5. Persecución de los creyentes (vea Mateo 24:9)

El cumplimiento de esta profecía se ve en el Nuevo Testamento, empezando con Saulo de Tarso y luego contra todos los creyentes de la iglesia primitiva, tanto de parte de los líderes religiosos judíos como de los romanos.

Jesús dijo, “y los odiarán todas las naciones por causa de mi nombre” (Mateo 24:9). El odio a través del cual las persecuciones citadas arriba fueron suscitadas no fue provocado por parte de los cristianos al resistir a la autoridad establecida o por ninguna violación a la ley, sino que era una consecuencia inevitable de llevar el nombre y de imitar el carácter de su maestro. “Era una guerra”, dice Tertuliano, “contra el nombre; ser cristiano era en sí crimen suficiente”. Al mismo efecto es la expresión de Plinio en su carta a Trajano:“Les preguntaba si eran cristianos; si confesaban, les preguntaba una segunda y una tercera vez, amenazándolos con un castigo y, a aquellos que persistieron, ordené que se los llevaran y los ejecutaran”.

6. Muchos se apartarán de la fe (vea Mateo 24:10)

”Y unos a otros se traicionarán y se odiarán” (Mateo 24:10). Con relación a esto, el siguiente testimonio decisivo de Tácito debería ser suficiente. Hablando de la persecución de los cristianos bajo Nerón, a la cual hemos aludido ya, agrega: “Varios de los prisioneros confesaron y, debido a esto, una gran multitud de otros fueron condenados y ejecutados bárbaramente”.

7. El amor se enfriará (vea Mateo 24:12)

Mateo 24:10-12 podría también estar haciendo referencia a las variadas falsas enseñanzas de la Iglesia del primer siglo, que hizo que muchos creyentes se alejaran del amor de Cristo para adoptar aberrantes formas de la fe, tales como los gnósticos, judaizantes y nicolaítas.

8. El evangelio será predicado en todo el mundo (vea Mateo 24:14)

La palabra griega oikoumene, usada para “mundo” en este pasaje realmente significa “mundo habitado o civilizado”, “la porción de tierra habitada por los griegos, distinguida de las tierras de los bárbaros”, “el imperio romano y sus súbditos” y no mundo en el sentido del planeta tierra. Esta es la misma palabra griega usada en Lucas 2:1 “Por aquellos días Augusto César decretó que se levantara un censo en toda la tierra habitada”.

La Biblia dice que de hecho el evangelio fue predicado en todo el mundo (oikoumene).

En primer lugar, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, porque por todo el mundo se habla de vuestra fe.
Romanos 1:8

si en verdad permanecéis en la fe bien cimentados y constantes, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
Colosenses 1:23

Clemente, que era un colaborador del apóstol Pedro, relata de él que “le enseñó a todo el mundo justicia, viajando del este al oeste hasta los bordes del océano”. Eusebio dice que “los Apóstoles predicaron el evangelio en todo el mundo, y que algunos de ellos pasaron la confines del océano y visitaron las islas británicas”; cosa que también es registrada por Teodoreto de Ciro.

Como Philip Doddridge escribió en 1807: Pareciera, basado en los registros más confiables, que el evangelio fue predicado en Idumea, Siria, y Mesopotamia, por Judas; en Egipto, Marmorica, Mauritania, y otra partes de África, por Marcos, Simón, y Judas; en Etiopía, por el eunuco de Candace y Matías; en el Ponto, Galacia, y las partes vecinas de Asia, por Pedro; en territorios de las siete iglesias asiáticas, por Juan; en Partia, por Mateo; en Escitia, por Felipe y Andrés; en las partes norte y oeste de Asia, por Bartolomeo; en Persia, por Simón y Judas; en Media, Carmania, y otras varias partes orientales, por Tomás; en el vasto trecho que va de Jerusalén y que rodea hasta Ilirio,por Pablo, como también en Italia, y probablemente en España, Galia y Britania. En la mayoría de estos lugares, iglesias cristianas fueron plantadas, en menos de treinta años después de la muerte de Cristo, antes de la destrucción de Jerusalén.

La abominación de la desolación

Por tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; el que esté en la azotea, no baje a sacar las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. Pero, ¡ay de las que estén encinta y de las que estén criando en aquellos días! Orad para que vuestra huida no suceda en invierno, ni en día de reposo, porque habrá entonces una gran tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio del mundo hasta ahora, ni acontecerá jamás.
Mateo 24:15-21

Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca.
Lucas 21:20

Al comparar Mateo 24:15–16 con Lucas 21:20, podemos entender que la abominación que causó la desolación de Jerusalén eran los 20.000 soldados romanos que pusieron sitio a la ciudad. Afortunadamente, Jesús les había dicho a sus seguidores que cuando vieran esto, huyeran a las montañas, cosa que hicieron porque habían entendido lo que Jesús les había dicho.

En este pasaje, Jesús está dando consejos prácticos a sus seguidores acerca de cómo sobrevivir durante la destrucción del año 70. Podemos decir de este pasaje, que Jesús estaba hablando de una destrucción local (huyan de Judea) y un marco histórico (no en un sábado). La tendencia natural al ver que un ejército se aproxima sería haber huido hacia dentro de Jerusalén buscando seguridad. Jesús les advirtió que debían contradecir ese instinto natural, y huir de la ciudad.

Miremos algunas citas de diferentes historiadores:

Además, a los miembros de la iglesia de Jerusalén, por medio de un oráculo dado por revelación a personas aceptables allí, se les ordenó abandonar la ciudad antes de que la guerra comenzara y establecerse en un pueblo en Perea, llamado Pela. A Pela emigraron desde Jerusalén aquellos que creían en Cristo; y, cuando los hombres santos hubieran completamente abandonado la metrópolis real de los judíos y la tierra judía completa, el juicio de Dios finalmente la alcanzó por sus abominables crímenes contra Cristo y sus apóstoles, completamente eliminando aquella malvada generación de entre los hombres.
– Eusebio

Se dice que hay razones para creer que ningún cristiano pereció en la destrucción de esa ciudad: Dios había, en varias maneras, asegurado su escape, de modo que huyeron a Pella, donde vivían cuando la ciudad fue destruida.
– Albert Barnes

… es observado por varios intérpretes, de lo que Josefo se da cuenta con sorpresa, que Cestius Gallus, habiendo avanzado con su ejército a Jerusalén y habiéndola sitiado, de pronto y sin ninguna causa, levantó el sitio y retiró su ejército cuando la ciudad podría haber sido fácilmente tomada; a través de lo cual una señal fue hecha y una oportunidad dada a los cristianos de escapar: cosa que hicieron, cruzando el Jordán, dice Eusebio, a un lugar llamado Pela; de modo que cuando Tito llegó, unos pocos meses después, no había cristianos en la ciudad…
— John Gill

Como El Relámpago (Mateo 24:27)

El historiador George Peter Holford dice: “Sin embargo, la ciudad estaba en este tiempo llena de judíos forasteros y extranjeros de todas partes, de modo que toda la nación puede considerase que fue encerrada en una prisión para la ejecución de la Divina venganza. De acuerdo con Josefo, este evento tuvo lugar repentinamente, así, no solo cumpliendo las predicciones de nuestro Señor de que estas calamidades vendrían como un veloz y raudo relámpago “que sale del oriente y brilla hasta el occidente”, y “como un lazo vendrá sobre todos (los judíos) los que habitan sobre la faz de toda la tierra” (Mateo 24:27; Lucas 21:35) pero justificando, también, su instrucción amistosa de que aquellos que huyeron del lugar deberían usar la más extrema prontitud.

Ay de las Embarazadas (Mateo 24:19)

Las mujeres en embarazo que tuvieran que huir de la ciudad se les haría muy difícil por la larga caminata en condiciones peligrosas. Además, aquellas que se quedarán en la ciudad estarían expuestas al hambre y la pestilencia.

Señales en el Cielo (Mateo 24:29)

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán sacudidas.
Mateo 24:29

Para los judíos del primer siglo, este era lenguaje figurado del Antiguo Testamento. Este lenguaje apocalíptico significaba la destrucción de un gobierno o ciudad. No puede ser literal porque una estrella cayendo sobre la tierra destruiría el planeta y hasta allí llegaría la historia—pero el capítulo narra eventos que pasan después que las estrellas “caen”. Es típico del lenguaje bíblico el representar a la gente de Israel como estrellas (vea Génesis 22:17; 26:4; Deuteronomio 1:10)

En múltiples ocasiones en el Antiguo Testamento, ciudades recibieron profecías de sudestrucción descritas de la misma manera, tales como:

Egipto: Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; cubriré el sol con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice el Señor Jehová (Ezequiel 32:7-8).

Edom: Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.Porque en los cielos se embriagará mi espada; he aquí que descenderá sobre Edom y sobre el pueblo de mi anatema en juicio (Isaías 34:4-5).

Babilonia: Pues las estrellas de los cielos y sus constelaciones no darán su luz; el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. (Isaías 13:10).

Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová camina en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies (Nahum 1:3).

Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra en el día claro (Amos 8:9).

Lucas 21:11 habla de “cosas espantosas y grandes señales del cielo”. Josefo menciona varias señales y ocurrencias extrañas en esa época. Una de las más significativas es la de un meteoro con forma de espada que colgó sobre Jerusalén durante un año completo.

Reuniendo a los Escogidos (Mateo 24:31)

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y reunirán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
Mateo 24:31

La palabra ángeles simplemente significa mensajeros (Vea Santiago 2:25), sin importar si su origen es celestial o terrenal; es el contexto el que determina si de lo que se está hablando es de criaturas celestiales o no. La palabra frecuentemente significa predicadores del evangelio (Mateo 11:10; Lucas 7:24; Apocalipsis 1-3). Después de la destrucción del Templo y del sistema religioso judío, Dios comenzó a reunir gente para su Reino de las cuatro esquinas del mundo.

Similarmente, no debemos pensar en un rapto apenas vemos la palabra juntar. Jesús había hablado de juntar previamente para referirse a la unión de judíos y gentiles, unión que Él hizo a través de su expiación: “Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:51-52).

Este artículo hace un resumen del cumplimiento en el 70 d.C. de las profecías de Mateo 24, mostrando que la “Gran Tribulación” no es un evento en el futuro, sino en el pasado. Para leer con más profundidad sobre la destrucción de Jerusalén, descarga el libro Sin Rapto de Jonathan Welton.

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