Según la RAE, ingratitud significa: Desagradecimiento, OLVIDO o desprecio de los beneficios recibidos.

Cuando permites que tu corazón OLVIDE cada beneficio y cada favor recibido por parte de Dios (es decir, sea ingrato), entonces es inevitable que este se endurezca y cree ídolos en él.

La ingratitud, por lo tanto, puede considerarse como el principio de la incredulidad, porque cuando olvidas lo bueno que Dios ha sido contigo, entonces dejas de creer que fue Él quien lo hizo todo y por ende, desvías tu mirada del AUTOR Y COSUMADOR DE LA FE, y si tu mirada no está puesta en Jesús, entonces empiezas a actuar no por fe en Él, sino en ti, en tus capacidades, en tus talentos, en lo “bueno que eres” y empiezas a admirarte con exaltación y a amarte desmesuradamente, y según la RAE, esta es la definición de ÍDOLO, y todo lo que le deberías atribuir a Dios, te lo atribuyes a ti, o incluso, a otros. Porque eso sí, a veces la ingratitud hace no sólo que nos idolatramos a nosotros mismos, sino que idolatramos a otros también, robándole los méritos y la gloria a Dios.

El pueblo de Israel al ser liberado de la esclavitud a la que estaba sometido en Egipto, OLVIDÓ lo que Dios tan insistentemente les pidió que no olvidaran. En Éxodo 12 y 13 en repetidas ocasiones, Dios insta a Moisés y al pueblo a NO OLVIDAR el día en que fueron liberados, el día en que dejaron de ser esclavos, el día donde salieron victoriosos de Egipto, donde, por cierto, llevaban 430 años como esclavos. Y fue tan teso lo que ocurrió a partir de ese día, que la Biblia narra en diferentes versículos, que el pueblo salió con la MANO PODEROSA, con la MANO FUERTE de Dios. Y es que vez tras vez Dios demostró su poder y su amor para con el pueblo a través de señales y prodigios, señales y prodigios que se pueden resumir en dos salmos espectaculares: Salmo 78 y 105.

  1. Cada una de las señales que Dios hizo en Egipto para intimidar al Faraón y para demostrarle su poder.
  2. El pueblo salió de Egipto cargado de plata y oro.
  3. No hubo ningún enfermo entre ellos.
  4. El mar se abrió y ellos pasaron en medio de él, y se cerró también para acabar con el ejército del Faraón.
  5. Dios Fue delante de ellos, guiándolos de día y de noche, en una nube para cubrirlos del sol durante el día y en una columna de fuego para alumbrarles de noche.
  6. Los sació con pan y codornices y fluyeron aguas de los sequedales en medio del desierto.

Y, en fin, fueron demasiadas las bondades de Dios para con su pueblo.

Pero… Como dice el Salmo 106: 13-14, “BIEN PRONTO OLVIDARON sus obras, no esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo DESORDENADO en el desierto…”

Y mientras Dios hablaba con Moisés en el monte Sinaí, este pueblo de DURA CERVIZ, se olvidó de todo lo que había experimentado, de todo lo que había presenciado, de todo lo que había vivido y se entregó a un deseo desordenado y en un instante se hizo un ídolo para que supuestamente lo guiara y fuera delante de él. Éxodo 32: 1-4.

“Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses QUE VAYAN DELANTE DE NOSOTROS; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.  Y Aarón les dijo: APARTAD LOS ZARCILLOS DE ORO que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, ESTOS SON TUS DIOSES, QUE TE SACARON DE LA TIERRA DE EGIPTO”.

¿Sabes qué es lo más increíble de esta historia? Le robaron la gloria a Dios y con el mismo oro que ÉL les había dado cuando salieron de Egipto, se hicieron para sí mismos un ídolo, una cosa amada o admirada con exaltación, y le atribuyeron a este lo que Dios había hecho con ellos: “Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto”. Tremendo.

¿Te ha pasado que han sido ingratos contigo? Duele, ¿verdad? ¿Te imaginas lo que sintió Dios y lo que aún siente cuando actuamos igual?

No te permitas ser ingrato con Dios, no te permitas OLVIDAR todo lo bueno que Él ha sido contigo, no dejes que la ingratitud te haga desviar la mirada de su amor y por ende te entregues a deseos desordenados, no cambies la gloria de Dios por un ídolo sin probabilidades de nada, recuerda las palabras de Jesús: “Apartados de mí, nada podéis hacer” Juan 15:5

Recuerda siempre su amor sin límites, y si es necesario, escribe una y otra vez una lista de todas sus bondades para contigo, lleva cautivo todo pensamiento que trate de desviarte de su mirada. La ingratitud puede ser devastadora, puede hacerte perder en un instante la relación con Él, además del destino glorioso que Dios te ha dado, y lo más teso, puede despertar DESEOS DESORDENADOS en ti.

“Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Me acordaré de las obras de JAH; Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras,
Y hablaré de tus hechos”.
Salmo 77: 10-12

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