Esta mañana estaba orando con mi esposo Esteban y de repente tuve una visión. Vi un cuarto totalmente desocupado y del techo empezó a salir una luz, todo absolutamente todo el cuarto estaba iluminado, no había ni un sólo rincón que no estuviera iluminado. Sin embargo, en un momento apareció de la nada un nochero y aquel nochero generó una sombra en el piso.

Cuando terminé de tener esa visión, le pregunté a Dios que quería decirme y me empezó a hablar acerca de morir a nosotros y al pecado.

Resulta que cuando morimos a nosotros literalmente estamos dejando de existir, estamos renunciando a todo lo que tiene que ver con nosotros y con el enemigo, estamos como lo mencionó Jesús, negándonos a nosotros mismos Mt. 16: 24.

Aquel cuarto vacío somos cada uno de nosotros, aquella luz resplandeciente es Papá Dios, pero aquel cajón que generó la sombra es el pecado, es todo aquello que está generando tinieblas en nuestra vida y por lo tanto es necesario sacarlo de nosotros.

Cuando la luz llega, todo se ilumina, excepto los espacios donde hay objetos, pues estos siempre generarán una sombra. Lo que Papá me está hablando está resumido en este versículo:

“Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con su Presencia” Efesios 1:23. En otra traducción dice: El que todo lo llena en todo.

Cuando te niegas a ti mismo, cuando mueres al pecado, cuando sacas todo lo que estorba dentro de ti, quedas totalmente vacío, pero es necesario que llegue la luz, que llegue Dios a llenar todo, porque o sino el enemigo viene y te llena de cosas que generan sombra y oscuridad en tu vida. Digamos que Jesús lo mencionó cuando explicó que, si la casa está vacía, ordenada y limpia y el enemigo regresa y no encuentra nada en ella, vuelve y la llena con su maldad, con su oscuridad y con más espíritus (Mateo 12: 43-45).

Nos es necesario morir, desocupar la casa, pero también tenemos que ser llenos con su Presencia. ¿Recuerdan el ejemplo de la bomba? La que sólo tiene aire, cuando se le pasa un poco de fuego de inmediato explota, pero la que está llena de agua, resiste el fuego y no explota.

Cuando estamos llenos de la Presencia es imposible que el enemigo nos destruya, porque la luz lo expone. Pero si estamos vacíos y no hay ninguna luz dentro de nosotros, seguiremos en oscuridad y cuando venga el enemigo no nos daremos cuenta de las cosas que siembre en nosotros. Por ejemplo, ¿qué hubiera pasado si en aquel cuarto no hubiera brotado la luz? Definitivamente no hubiera podido darme cuenta del nochero y es que así mismo funciona nuestra vida con Dios, si Él no lo está llenando todo en todo, entonces cuando venga el enemigo a acecharnos no nos vamos a dar cuenta y seremos destruidos. Según la RAE, luz es un agente que hace visible los objetos.

Si estás lleno de luz, sin rincones oscuros, entonces toda tu vida será radiante, como si un reflector te llenara con su luz.
Lucas 11: 36

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