Hay tres fases por las que los llamados al reino de Dios deben pasar: construcción, dominio y establecimiento.

  1. Construcción es acerca de los fundamentos, la formación de tu carácter y la adquisición de conocimiento. Es la preparación para los otros dos y por ende la fase más larga.
  2. Dominio es acerca de expandir tu influencia y conexiones, conquistando territorio tanto en lo natural como en lo sobrenatural.
  3. Establecimiento es acerca de dejar un legado para las generaciones futuras, pasando la antorcha para que la obra siga más allá de tu tiempo en esta tierra.

Jesús estuvo en la etapa de construcción durante treinta años, luego en la etapa de dominio durante tres años y medio hasta su crucifixión y en la de establecimiento por 40 días luego de su resurrección hasta que ascendió al cielo.

La vida de José nos ilustra lo que pasa en estas etapas con más detalle.

  • Construcción: desde su juventud hasta que subió al palacio de Faraón a los 30 años.
  • Dominio: su labor en Egipto para salvar a la gente de la hambruna durante los 7 años de abundancia y 2 de los 7 de escasez.
  • Establecimiento: cuando llevó a su familia a Egipto y la estableció en la tierra de Gosén.

Construcción

Este es un tiempo de sueños y persecución. José tenía grandes sueños de parte de Dios pero sus hermanos lo odiaban y trataron de matarlo. En esta fase el enemigo intentará destruirte (usando a aquellos más cercanos a ti, “tus hermanos”) para que tus sueños no se cumplan.

Cuando ellos lo vieron de lejos, y antes que se les acercara, tramaron contra él para matarlo.
Y se dijeron unos a otros: Aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, matémoslo y arrojémoslo a uno de los pozos; y diremos: “Una fiera lo devoró.” Entonces veremos en qué quedan sus sueños. Pero Rubén oyó esto y lo libró de sus manos, y dijo: No le quitemos la vida. Rubén les dijo además: No derraméis sangre. Echadlo en este pozo del desierto, pero no le pongáis la mano encima. Esto dijo para poder librarlo de las manos de ellos y volverlo a su padre. Y sucedió que cuando José llegó a sus hermanos, despojaron a José de su túnica, la túnica de muchos colores que llevaba puesta; y lo tomaron y lo echaron en el pozo. Y el pozo estaba vacío, no había agua en él.
Génesis 37:18-24

Los hermanos le quitaron la túnica de su padre, lo despojaron de su honra. Luego lo echaron en un pozo sin agua, un lugar de oscuridad y de sequedad, que es el lugar de la traición. Vendido como esclavo, es llevado lejos de su familia y su comfort donde debe aprender a servir y pulir su carácter, además de adquirir conocimientos en la casa de Potifar que luego le serán útiles (idioma, administración, liderazgo).

Es una época de prosperar bajo la mano del Señor en el lugar a donde estás.

Cuando José fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial egipcio de Faraón, capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá. Y el SEÑOR estaba con José, que llegó a ser un hombre próspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que el SEÑOR estaba con él y que el SEÑOR hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía.
Génesis 39:1-3

Pero cuando es momento de moverse a la siguiente etapa de tu jornada hacia la fase de dominio, todo se derrumba de un momento a otro y vas a parar al lugar menos esperado, como José en la cárcel luego de ser acusado falsamente por las esposa de Potifar. No era justo, pues José dio todo por su amo y no hizo mal en su corazón, pero las mentiras de otros lo sacaron de su zona de comfort.

Sin embargo, en la cárcel también prosperó. El problema es que en la cárcel parecía estar más lejos de sus sueños que nunca. Este es un momento donde se puede caer al punto más bajo a nivel emocional, incluso la depresión, por falta de claridad y la sensación de que se ha perdido la visión.

Pero José sirvió al capitán de la guardia y luego al copero y al panadero del rey. Allí se dieron las conexiones que lo llevarían a cumplir sus sueños.

José interpretó los sueños del panadero y el copero correctamente, y aunque le pidió al copero que se acordara de él, eso no pasó—pues no era el tiempo. Si el copero hubiera intercedido por él al salir de la cárcel, quizás José hubiera quedado libre pero no llegaría a ser gobernador de Egipto. Debía ser en el momento adecuado, cuando Faraón lo necesitara.

Pasaron dos años en los que no se nos menciona lo que hizo José. Fue un tiempo de espera.

Dominio

La entrada a esta fase es como una promoción súbita, del calabozo al palacio.

Entonces Faraón mandó llamar a José, y lo sacaron del calabozo aprisa; y después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faraón. Y Faraón dijo a José: He tenido un sueño y no hay quien lo interprete; y he oído decir de ti, que oyes un sueño y lo puedes interpretar. José respondió a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios dará a Faraón una respuesta favorable.
Génesis 41:14-16

En el momento de la audiencia con Faraón, José le da la gloria a Dios y fluye en sus dones proféticos. Los años de intimidad con Dios lo han preparado para este momento al igual que los conocimientos adquiridos con su experiencia como administrador de la casa de Potifar y la casa del capitán de la guardia. José ya había sido el segundo al mando dos veces y ahora lo sería de nuevo pero a un nivel mayor.

En la etapa de construcción estamos entrenando para la etapa de dominio. Así que las labores de esa etapa son un indicador de nuestro destino. José usa su experiencia y la sabiduría dada por Dios para aconsejar a Faraón (Génesis 41:33-36).

Y la idea pareció bien a Faraón y a todos sus siervos. Entonces Faraón dijo a sus siervos: ¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y Faraón dijo a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; solamente en el trono yo seré mayor que tú.
Faraón dijo también a José: Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de José; y lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello.
Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de él: ¡Doblad la rodilla! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
Entonces Faraón dijo a José: Aunque yo soy Faraón, sin embargo, nadie levantará su mano ni su pie sin tu permiso en toda la tierra de Egipto.
Génesis 41:37-44

Cuando entramos a la etapa de dominio en el reino, somos ascendidos a un nuevo nivel de autoridad espiritual (y en algunos casos, autoridad natural, como José) en nuestra área de influencia. Para José, era la tierra de Egipto, pero para cada persona es diferente—una ciudad o una industria o una compañía o una de las siete montañas de influencia.

Faraón le dio su anillo y lo vistió con lino fino. Su honra fue restaurada y se le dieron los recursos necesarios para cumplir su tarea. En la etapa de dominio se empieza a ver la provisión necesaria para cumplir tu tarea y se recibe la honra que se había perdido.

Y Faraón llamó a José por el nombre de Zafnat-panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto. José tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón, rey de Egipto. Y salió José de la presencia de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.
Y produjo la tierra a manos llenas durante los siete años de abundancia. Y él recogió todo el fruto de estos siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó el alimento en las ciudades; y guardó en cada ciudad el fruto de sus campos circunvecinos. Así José almacenó grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo porque no se podía medir. Y le nacieron a José dos hijos antes de que llegaran los años de hambre, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y al primogénito José le puso el nombre de Manasés, porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre. Y al segundo le puso el nombre de Efraín, porque dijo: Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.
Génesis 41:45-52

José se casa con una mujer de influencia y luego recorre toda la tierra de Egipto recogiendo el grano. La fase de dominio es una época de conexiones, de trabajar en equipo y de ser diligentes. Hay abundancia de fruto en la labor del reino, tanto que no se puede medir.

A José le nacen dos hijos, Manasés y Efraín. Según los nombres, podemos ver dos cosas: José recibe sanidad interior de las heridas de su pasado, de lo duro de la fase de construcción (ver significado de Manasés) y reconoce que al fin está dando el fruto que nunca vio en la etapa anterior (ver el significado de Efraín).

A veces esperamos ver fruto duradero en la fase de construcción pero este viene es en la fase de dominio. Igualmente, no podemos esperar que haya un legado en las dos primeras fases, pues eso para en la tercera.

En la fase de dominio vamos a estar ocupados en la expansión del reino cuando de repente se cumplirán los sueños de Dios sin siquiera buscarlos, como le pasó a José.

Y fueron los hijos de Israel con los que iban a comprar grano, pues también había hambre en la tierra de Canaán. Y José era el que mandaba en aquella tierra; él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierra.
Génesis 42:5-6

Establecimiento

La fase de establecimiento comienza con restauración y perdón con aquellos que causaron daño en la etapa de construcción.

Y José dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros vendisteis a Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese por haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación. Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Daos prisa y subid adonde mi padre, y decidle: “Así dice tu hijo José: ‘Dios me ha hecho señor de todo Egipto; ven a mí, no te demores. Y habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y los hijos de tus hijos, tus ovejas y tus vacas y todo lo que tienes. Allí proveeré también para ti, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no pases hambre tú, tu casa y todo lo que tienes.'”
Génesis 45:4-11

José tenía un plan para cuidar de su familia y establecerlos en Gosén, en Egipto. Allí su familia fue bendecida y prosperada, guardada del hambre y la muerte. Jacob recibe una promesa del plan de Dios.

Y partió Israel con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Y Dios habló a Israel en una visión nocturna, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.
Y El dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación.
Génesis 46:1-3

Ya en Egipto, José presenta su familia a Faraón y se asegura de que tengan una herencia (tierra) y trabajo (cuidando el ganado de Faraón).

Y Faraón dijo a José: Tu padre y tus hermanos han venido a ti; la tierra de Egipto está a tu disposición. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Gosén, y si sabes que hay hombres capaces entre ellos, ponlos a cargo de mi ganado.
Génesis 47:5-6

En esta fase nos aseguramos que quienes queden tengan todo lo necesario (conexiones, herencia, provisión, etc.) para continuar la expansión del reino, así como Jesús empoderó a sus discípulos con el Espíritu Santo luego de partir.

E Israel habitó en la tierra de Egipto, en Gosén; y adquirieron allí propiedades y fueron fecundos y se multiplicaron en gran manera.
Génesis 47:27

Es de vital importancia reconocer en qué fase del reino estamos—especialmente en la extensa etapa de construcción para no perder la esperanza y ser como fieles como José en la intimidad con Dios y el servicio a los demás, haciendo nuestro trabajo con excelencia, sin quejarnos y sin renunciar a los sueños, así parezcan muy lejanos e imposibles.

Comentarios

comments