Es increíble ver como una sola palabra puede tener tantos significados y todos tan catastróficos…

Abatir:

  • Derribar algo, derrocarlo, echarlo por tierra.
  • Hacer que algo caiga o descienda.
  • Inclinar, tumbar, poner tendido lo que estaba vertical.
  • Hacer caer sin vida a una persona o animal.
  • Hacer perder a alguien el ánimo, las fuerzas, el vigor.
  • Desarmar o descomponer algo.

Y entonces Papá, a través de su Espíritu Santo, me empieza a susurrar el por qué de esta palabra en nuestras vidas y me lleva a Proverbios 12:25:

“La congoja en el corazón del hombre lo abate; Mas la buena palabra lo alegra”.

Ahora te pido hagas un pequeño ejercicio, reemplaza la palabra CONGOJA del versículo por un sentimiento contrario al fruto del Espíritu Santo que haya en tu vida, teniendo en cuenta que congoja significa: Desmayo, fatiga, angustia y aflicción del ánimo, así que todo lo que te esté afligiendo en este momento reemplázalo por esa palabra. Y en la parte del versículo que dice en el corazón del Hombre, reemplaza HOMBRE por tu nombre. Y cuando llegues a la palabra ABATE, lee todos los significados que tratamos al comienzo de este escrito… Te encontrarás con una realidad espantosa.

Ahora, ¿eres consciente de todo lo que pueden ocasionar en tu vida esos sentimientos llenos de ira, dolor, frustración, inseguridad, tristeza, desaliento, etc. etc.?

Podía escuchar al Espíritu Santo diciéndome que sí dejaba que algunas de estas emociones, sentimientos, pensamientos, gobernaran mi vida, entonces iba automáticamente a declinar, literalmente mi relación con Él y por ende todos mis sueños y propósito, iban a caer, iban a morir, es decir, iban a ser abatidos.

Y ¿sabes por qué pasa esto? Porque nuestra relación con el Espíritu Santo no está afirmada o no es una relación sana, porque cuando nuestra relación con Él es correcta, como consecuencia e inevitablemente, el fruto del Espíritu se refleja en nuestra vida, en nuestras decisiones, en nuestras reacciones, incluso, en todo lo que pensamos. Y este puede convertirse en un buen filtro para nosotros.

Ahora pasemos a la segunda parte del versículo: “… Mas la buena palabra lo alegra”

¿Sabes que significa la palabra MAS? Es una conjunción adversativa, se usa para unir oraciones o palabras que están en oposición o son contrarias en su significado…

Es decir, la misma Biblia te está dando el antídoto para contrarrestar esos sentimientos: LA BUENA PALABRA. Y ¿cuál es la buena palabra?

Dios me permitió tener una visión espectacular y te la voy a compartir para que veas lo letal que puede ser LA BUENA PALABRA.

Pude ver como delante de mí había un hombre fuerte, realmente fuerte y tenía una espada, una espada resplandeciente y fuera de lo común, y cada vez que el enemigo o alguien me lanzaba algo, este hombre lo destruía con su espada… Y entonces entendí por qué estaba delante de mí, y ¿sabes por qué? Porque el enemigo sólo ataca cuando estás AVANZANDO.

En Efesios 6:17b dice: “… Y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios” y esa es la buena palabra, esa que trae salvación (1 Pedro 2:2), esa que da vida eterna (Jn. 6:68), esa que permanece para siempre (Mt. 24:35), esa en la que debes meditar día y noche (Js. 1:8).

Cuando te alimentas de esa palabra, entonces tu espíritu se hace uno con el Espíritu Santo y él se para en frente tuyo, para guardar tu vida, para librarte del enemigo, para que puedas avanzar, pero es necesario que te alinees con esa buena palabra.

No permitas que de tu boca salgan más palabras necias, de juicio, de queja, de maldición, de dolor, de tristeza… Deja que fluya la buena palabra, y entonces cuando lo haces, el Espíritu Santo además de salir en tu defensa, trae alegría, trae alivio, trae paz, trae su fruto, brilla en medio de la oscuridad, permitiéndote seguir tu camino, cumplir tú propósito y llegar a la meta.

“Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”.

Salmos 119:105

Comentarios

comments