Expiación significa restablecer la relación entre dos personas o grupos. En teología, cuando hablamos de expiación, nos referimos a lo que pasó en la cruz. Durante los últimos dos mil años diferentes teólogos han tratado de explicar lo que ocurrió en la cruz. Aquí vamos a ver tres de las principales teorías.

1. Christus Victor (del Latín, Cristo Victorioso)

Christus Victor fue prácticamente la visión prevalente desde la cruz hasta el año 1100 d.C. También se conoce como la teoría del rescate, basados en este texto:

Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos».
Mateo 20:28

En resumen, esta teoría dice: Dios le dio autoridad sobre la tierra a Adán y Eva. Sin embargo, el diablo engañó a Adán y Eva y ellos le entregaron la autoridad. Para remediar esto, el rey Jesús vino y le quitó las llaves al diablo y se las devolvió a la humanidad. Como el “postrer Adán”, uno sin pecado, Jesús tomó de nuevo la autoridad que Adán perdió. Jesús pasó por tentaciones, pruebas y muerte, pero después resucitó. Cuando salió trajo consigo a los cautivos, con las llaves (autoridad) y dejó la tumba vacía. O sea que tomó todo lo que el enemigo había robado.

En los dos versos a continuación, Jesús estaba hablando de su intención de regresarles el reino a sus discípulos.

Por eso, yo mismo les concedo un reino, así como mi Padre me lo concedió a mí,
Lucas 22:29 (NVI)

Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.
Mateo 16:19 (NVI)

Según esta teoría, de eso se trata la victoria de Cristo, de recuperar la autoridad a la humanidad.

Algunas versiones de Christus Victor hacen mucho énfasis en la palabra rescate en Mateo 20:28, diciendo que Jesús fue el pago del rescate de Dios al diablo. Pero esto le da demasiada importancia al diablo (quien supuestamente había secuestrado a la humanidad y Dios no tenía otra opción que entregar a su hijo). Por eso muchos rechazan esta teoría.

Pero no es así. Un estudio más detallado de esta teoría de la expiación nos muestra que Jesús hizo más que rescatarnos de satanás. Él nos liberó del pecado, la carne, la muerte, el diablo, y por último, la Ley. De hecho, las cartas de Pablo enfatizan la victoria de Cristo sobre la Ley, más que sobre cualquier otra cosa. Christus Victor no es acerca de un rescate al diablo, sino que Jesús vino y tomó la maldición del antiguo pacto, muriendo como el sacrificio del nuevo pacto.

Jesús nos rescató del antiguo pacto y su muerte creó un nuevo pacto de perdón, al mismo tiempo que rescató a su pueblo que estaba viviendo bajo un guardián (la Ley).

2. Teoría de la satisfacción

En los años 1100 el obispo Anselmo de Canterbury propuso la teoría de la satisfacción, que se enfoca en que el pecado humano deshonró a Dios, creando una barrera entre Dios y los hombres. Según él, el pecado era el enfoque de la expiación, no la necesidad de recuperar la identidad y la autoridad de la humanidad. Por eso Jesús vino a morir por el pecado que había deshonrado a Dios. El verso principal es:

Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Romanos 6:23

Según Anselmo, había tanto pecado acumulado que alguien tenía que venir a pagar y satisfacer la justicia de Dios. Anselmo no habló de que alguien debía ser castigado, sino que Dios había sido deshonrado por la humanidad, así que Jesús vivió una vida humana perfecta para honrar a Dios.

3. Teoría de la sustitución penal

En los 1500s, Juan Calvino añadió una tercera teoría, diciendo que el pecado había deshonrado a Dios y que el pecado debía ser castigado. Según Calvino, Jesús tomó el lugar de la humanidad. Nosotros nos merecíamos el castigo por el pecado y el juicio de Dios sobre nosotros, pero en lugar de eso lo puso sobre Jesús. Él sufrió el castigo que merecíamos para que quedaremos libres. Aquí el enfoque está en la demanda de justicia sobre el pecado.

Esto es lo que la mayoría de cristianos creen hoy en día. Calvino también enseñó la idea de la expiación limitada—que Jesús solo recibió el castigo por los elegidos y no por toda la humanidad. El calvinismo enseña la predestinación, por lo que los elegidos son protegidos del castigo por la expiación pero los no elegidos reciben el castigo.

La expiación limitada se refuta fácilmente con un solo verso:

Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo.
1 Juan 2:2

¿Cuál de estas teorías es la correcta? ¿Una de ellas o una combinación de varias?

Perdón o castigo

Para decidirnos por una de las teorías, debemos responder una pregunta, ¿el pecado es perdonado o castigado?

No puede ser ambos. Si tengo una deuda, o la pago o me la perdonan. Si yo u otra persona paga, no es lo mismo que la perdonen. Es lo mismo con los pecados: o fueron pagados cuando Jesús tomó el castigo que merecíamos o fueron perdonados sin castigo.

Desde la época de Calvino, se ha pasado de un concepto de perdón a un concepto de castigo. La imagen es la de un tribunal divino donde un Dios lleno de ira es el juez que demanda un castigo para los pecadores, pero entra un hombre perfecto, Jesús, y dice, “Yo voy a morir para pagar por sus pecados”.

En historia esto se conoce como la legalización del cristianismo. Calvino era abogado y veía a Dios como un juez y no como un padre y el evangelio lo veía con un filtro legal y no con un filtro relacional.

Cuando no entendemos los pactos y la razón por la que Dios castigaba a Israel en el pacto Mosaico, es fácil tener la imagen de un Dios enojado y lleno de ira, un Dios “santo, santo, santo” que demanda castigo. De hecho, mucha gente cita el “santo, santo, santo” con rabia y no como la alabanza que es:

Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos, por encima y por debajo de las alas. Y día y noche repetían sin cesar: «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir».
Apocalipsis 4:8

“Santo” en este pasaje es del griego hagios (separado) que significa que Dios es digno de ser venerado por su incomparable majestad.

Una enseñanza común es que Dios descargó toda su ira sobre Jesús y la satisfizo de tal manera que ya no queda ira para nosotros. Pero en el Nuevo Testamento vemos que el tema de la ira de Dios se repite y se da incluso después de la muerte de Jesús, con términos como la ira venidera y otros (especialmente la ira en Apocalipsis).

Para saber si en la cruz hubo perdón o castigo debemos mirar los tipos y sombras de la expiación en el Antiguo Testamento: Isaac, el cordero de la pascua y el cordero de la expiación.

1. Abraham ofreciendo a Isaac

Abraham ata a Isaac y está a punto de sacrificarlo cuando el Señor lo detiene y le da un carnero para que lo ofrezca en lugar de Isaac.

Gálatas 4:21-31 dice que Isaac, como el hijo de la promesa representa a Jesús que viene del nuevo pacto. Ismael representa el antiguo pacto.

Díganme ustedes, los que quieren estar bajo la ley: ¿por qué no le prestan atención a lo que la ley misma dice? ¿Acaso no está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre? El de la esclava nació por decisión humana, pero el de la libre nació en cumplimiento de una promesa. Ese relato puede interpretarse en sentido figurado: estas mujeres representan dos pactos. Uno, que es Agar, procede del monte Sinaí y tiene hijos que nacen para ser esclavos. Agar representa el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la actual ciudad de Jerusalén, porque junto con sus hijos vive en esclavitud. Pero la Jerusalén celestial es libre, y esa es nuestra madre. Porque está escrito:
«Tú, mujer estéril que nunca has dado a luz, ¡grita de alegría! Tú, que nunca tuviste dolores de parto, ¡prorrumpe en gritos de júbilo! Porque más hijos que la casada tendrá la desamparada».
Ustedes, hermanos, al igual que Isaac, son hijos por la promesa. Y así como en aquel tiempo el hijo nacido por decisión humana persiguió al hijo nacido por el Espíritu, así también sucede ahora. Pero ¿qué dice la Escritura? «¡Echa de aquí a la esclava y a su hijo! El hijo de la esclava jamás tendrá parte en la herencia con el hijo de la libre». Así que, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre.
Gálatas 4:21-31

Hebreos 11:17-19 dice que Abraham estaba dispuesto a sacrificar a Abraham porque creía que Dios lo podía resucitar de entre los muertos. Así que Isaac es el tipo de Jesús, no el carnero en la historia.

Dios no le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac porque estaba lleno de ira contra él o porque le debía algo. Isaac no era un sustituto para nadie. El carnero fue el sustituto de Isaac pero el carnero no representa a Jesús.

Ellos estaban en un pacto de otorgamiento. Dios estaba probando a Abraham como su compañero de pacto, e Isaac era un sacrificio de pacto. En esa época la gente ofrecía a sus primogénitos cuando hacían pactos con sus dioses. Pero Dios le probó a Abraham que él era diferente a los otros dioses cuando detuvo el sacrificio.

2. La Pascua

El Nuevo Testamento dice claramente que Jesús es el cordero de la pascua.

Desháganse de la vieja levadura para que sean masa nueva, panes sin levadura, como lo son en realidad. Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya ha sido sacrificado.
1 Corintios 5:7

Dios había enviado nueve plagas sobre Egipto e iba a enviar la décima, que era la muerte de todos los primogénitos de los egipcios. Entonces en Éxodo 12, Dios le dice a Moisés y Aarón que cada familia debe comerse un cordero y marcar las puertas de sus casas con la sangre del cordero, para que el ángel de la muerte pasara de largo.

Algunos dicen que el cordero de la pascua era el sustituto de los primogénitos de Israel. Pero Dios no estaba enojado con Israel ni los primogénitos debían pagar una deuda con Dios. Lo que estaba pasando era un ritual antiguo conocido como cena del pacto. Era una cena que se hacía para celebrar un pacto. De hecho, la pascua era y es una celebración, una fiesta que se celebra cada año. Nosotros lo hacemos como la santa cena.

También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo:
―Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.
De la misma manera tomó la copa después de la cena, y dijo:
―Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.
Lucas 22:19-20

Aquellos que tuvieran la sangre en las puertas eran los que estaban en relación con Dios. La sangre era una marca del pueblo de Dios, de que la muerte no los podía tocar. Aquí no hay ninguna mención de ira o justicia o venganza. El cordero murió para que se pudiera dar la comida del pacto, que mostraba la relación que el pueblo tenía con Dios.

3. El cordero de la expiación

En Levítico 16, ya bajo el pacto de afinidad, Dios da estas instrucciones.

»Aarón deberá entrar en el santuario con un novillo para el sacrificio expiatorio y un carnero para el holocausto. Se pondrá la túnica sagrada de lino y la ropa interior de lino. Se ceñirá con la faja de lino y se pondrá la tiara de lino. Estas son las vestiduras sagradas que se pondrá después de haberse bañado con agua. »De la comunidad de los israelitas, Aarón tomará dos machos cabríos para el sacrificio expiatorio y un carnero para el holocausto. Después de que haya ofrecido el novillo del sacrificio expiatorio como propiciación por él y por su familia, tomará los dos machos cabríos y los presentará ante el Señor, a la entrada de la Tienda de reunión. Entonces Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos, uno para el Señor y otro para soltarlo en el desierto. Aarón ofrecerá como sacrificio expiatorio el macho cabrío que le tocó al Señor, pero presentará vivo ante el Señor, como propiciación, el macho cabrío que soltará en el desierto; es decir, lo enviará a Azazel. »Aarón presentará el novillo para su propio sacrificio expiatorio, y hará propiciación por él y por su familia. Degollará el novillo para su propio sacrificio expiatorio; luego tomará del altar que está ante el Señor un incensario lleno de brasas, junto con dos puñados llenos de incienso aromático en polvo, y los llevará tras la cortina; colocará entonces el incienso sobre el fuego, en presencia del Señor, para que la nube de incienso cubra el propiciatorio que está sobre el arca del pacto. De esa manera Aarón no morirá. Después tomará un poco de la sangre del novillo y la rociará con su dedo al costado oriental del propiciatorio; la rociará delante del propiciatorio siete veces. »Luego degollará el macho cabrío del sacrificio expiatorio en favor del pueblo. Llevará su sangre detrás de la cortina, y hará con esa sangre lo mismo que hizo con la del novillo: la rociará sobre y delante del propiciatorio. Así hará propiciación por el santuario para purificarlo de las impurezas y transgresiones de los israelitas, cualesquiera que hayan sido sus pecados. Hará lo mismo por la Tienda de reunión, que está entre ellos en medio de sus impurezas. Nadie deberá estar en la Tienda de reunión desde el momento en que Aarón entre para hacer propiciación en el santuario hasta que salga, es decir, mientras esté haciendo propiciación por sí mismo, por su familia y por toda la asamblea de Israel. Aarón saldrá luego para hacer propiciación por el altar que está delante del Señor. Tomará sangre del novillo y del macho cabrío, y la untará sobre cada uno de los cuernos del altar, y con el dedo rociará con sangre el altar siete veces. Así lo santificará y lo purificará de las impurezas de los israelitas. Cuando Aarón haya terminado de hacer propiciación por el santuario, la Tienda de reunión y el altar, presentará el macho cabrío vivo, y le impondrá las manos sobre la cabeza. Confesará entonces todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera que hayan sido sus pecados. Así el macho cabrío cargará con ellos, y será enviado al desierto por medio de un hombre designado para esto. El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y este se llevará a tierra árida todas las iniquidades.
Levítico 16:3-22

Aquí vemos dos corderos o machos cabríos: un cordero era sacrificado para cubrir el pecado del pueblo y el otro era soltado en el desierto llevándose el pecado del pueblo.

Hebreos 10 dice que Jesús cumplió dos roles: el de sacerdote y el de cordero inmolado. A diferencia de Aarón, él no necesitaba ser limpiado con un novillo. Jesús llevó su propia sangre y la puso en el arca que está en el tabernáculo del cielo (Apocalipsis 15).

Ahora bien, el cordero no era un sustituto de un sacrificio humano—de hecho, era el novillo sacrificado que limpiaba a Aarón para que pudiera entrar al Lugar Santísimo con la sangre del cordero. El sacrificio del cordero proveía perdón de pecados, no castigo por los pecados. Ningún castigo o ira era puesta sobre el cordero de la expiación que era sacrificado (Jesús), sino en el cordero que se se enviaba al desierto (verso 21).

Algo interesante es que el cordero no era golpeado ni torturado, sino que simplemente se le cortaba el cuello para desangrarlo, como sacrificio de pacto.

Jesús, como el gran sumo sacerdote y el cordero expiatorio fue ofrecido como sacrificio de pacto para restaurar la relación entre Dios y la humanidad. Cuando el cordero de la expiación era sacrificado cada año se estaba realizando una ceremonia restaurando y renovando la relación de Israel con Dios. No era el cordero muriendo en lugar del pueblo, sino que Israel estaba renovando el pacto que había violado durante todo el año. Por eso la sangre (el símbolo de la relación de Dios con Israel) era rociada sobre el arca del pacto que tenía los 10 mandamientos (el acuerdo del pacto que habían violado todo el año).

Cuando Aarón entraba en el lugar santísimo ponía la sangre sobre el arca en fe hacia la realidad de un Mesías que vendría en el futuro. El pueblo hacía esto en fe, creyendo que Dios los perdonaría. En respuesta a su fe, Dios recibía el sacrificio y perdonaba sus pecados. De esta manera, la sangre cubría el pecado y permitía la restauración de la relación.

¿Estaba Jesús pagando la deuda por nuestros pecados?
Cuando entendemos los pactos, podemos entender mejor que no es así. Israel no hubiera podido pagar su deuda por el pecado. Según el pacto en el que estaban, Dios podía y debía destruirlos, pero cada año les extendía perdón.

En ninguna parte en la Biblia dice que el cordero de la expiación servía para satisfacer la ira de Dios por el pecado de Israel. El sacrificio era un acto de fe en la promesa de Dios que los iba a perdonar. De hecho, en Hebreos 10, donde explica que Jesús es el cordero del sacrificio, no se menciona la ira pero sí el perdón.

«Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades». Y, cuando estos han sido perdonados, ya no hace falta otro sacrificio por el pecado.
Hebreos 10:17-18

Israel tenía que hacerlo cada año en fe, pero ahora nosotros ponemos nuestra fe en el sacrificio del cordero perfecto que permite que el perdón sea permanente. Por eso la muerte de Jesús en la cruz como el cordero del sacrificio estableció el Nuevo Pacto. Jesús se convirtió en Isaac, el cordero de la pascua y el cordero del sacrificio del nuevo pacto. Su sangre se derramó para sellar el trato nuevo, en donde cumplió las promesas hechas a David y Abraham y destruyó el Antiguo Pacto. Jesús es el sumo sacerdote de toda la humanidad y no sólo de Israel.

Jesús tomó nuestro lugar en el sentido que en lugar de Dios Padre hacer un pacto con la humanidad (o Israel o Moisés), lo hizo con Jesús (el hijo del hombre).

Pero lo más maravilloso es que Dios Padre mismo se puso en ambos bandos del pacto para reconciliar al mundo consigo.

Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación.
2 Corintios 5:18-19

Si el Padre estaba en el Hijo reconciliando al mundo consigo mismo, en perfecta unidad, ¿cómo podría estar derramando su ira sobre él para después abandonarlo?

Pablo dice que fue Dios mismo el que tomó la iniciativa para salvarnos:

A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!
Romanos 5:6-10

Pero el modelo legal (calvinista) niega esta verdad bíblica diciendo que Jesús no vino a salvarnos de la catástrofe de Adán sino de Dios (del juez iracundo).

La verdad es que o estamos “en Cristo” o “en Adán”. Si estamos en Cristo recibimos todas las bendiciones del nuevo pacto. Si estamos en Adán, nos perdemos las bendiciones.

Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo. Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.
Efesios 1:3-5

La legalización del cristianismo nos hace hijos inseguros del amor del Padre, pues nos muestra a un Dios con doble personalidad—un juez que demanda justicia y un Padre amoroso. Pero desde antes de la fundación del mundo Dios ya había decidido adoptarnos como hijos y amarnos. Su plan nunca fue derramar su ira sobre nosotros o sobre sí mismo.

¿Qué representa el cordero enviado al desierto?

Cuando Aarón haya terminado de hacer propiciación por el santuario, la Tienda de reunión y el altar, presentará el macho cabrío vivo, y le impondrá las manos sobre la cabeza. Confesará entonces todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera que hayan sido sus pecados. Así el macho cabrío cargará con ellos, y será enviado al desierto por medio de un hombre designado para esto.  El hombre soltará en el desierto al macho cabrío, y este se llevará a tierra árida todas las iniquidades.
Levítico 16:20-22

Si Jesús es el cordero sacrificado, ¿quién es el otro cordero?

Como vimos anteriormente, en el Nuevo Testamento hay varias referencias a la ira venidera, todas después de la ascensión de Cristo. Estas se refieren a la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C.

Así recaerá sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la de Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el santuario y el altar de los sacrificios. Les aseguro que todo esto vendrá sobre esta generación.
Mateo 23:35-36

Estos versos indican que la Jerusalén del primer siglo era el segundo carnero. Jesús, como el primer cordero, creó un nuevo pacto en el 30 d.C., y Jerusalén se apartó al desierto, lejos del nuevo pacto con Dios y finalmente fue asesinada por la bestia (Roma) en el 70. En el 70, todo lo que quedaba del antiguo pacto y sistema fue destruido para siempre.

La ira de Dios se consumó contra el antiguo pacto como vemos en Apocalipsis.

Vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles con las siete plagas, que son las últimas, pues con ellas se consumará la ira de Dios.
Apocalipsis 15:1

Romanos 4:15 dice que la ley produce ira. O sea que cuando la ley fue destruida, ya no hay más ira. En el nuevo pacto no hay ira.

porque la ley produce ira, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
Romanos 4:15

Algunas objeciones

Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lema sabactani? Esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por que me has abandonado?
Mateo 27:46

Este verso es generalmente explicado como la separación del Padre y el hijo en el momento en que los pecados fueron puestos sobre Jesús en la cruz y el Padre se apartó de él porque no podía estar en presencia del pecado. Pero eso no fue lo que pasó.

Jesús estaba citando la primera línea del Salmo 22.

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
Salmo 22:1

Para los judíos de la época, citar una línea de un salmo era citar todo el salmo y cuando leemos el salmo vemos que no habla de la separación del Padre y del Hijo.

Porque El no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado, ni le ha escondido su rostro; sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.
Salmo 22:24

Jesús cita el Salmo 22 para explicar lo que estaba pasando en la cruz, para indicar que en ese momento se estaban cumpliendo las Escrituras. De hecho, el final del Salmo 22 nos describe la teoría de Christus Victor:

Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque del Señor es el reino, y El gobierna las naciones.
Todos los grandes de la tierra comerán y adorarán; se postrarán ante El todos los que descienden al polvo, aun aquel que no puede conservar viva su alma. La posteridad le servirá; esto se dirá del Señor hasta la generación venidera. Vendrán y anunciarán su justicia; a un pueblo por nacer, anunciarán que El ha hecho esto.
Salmo 22:27-31

El otro texto que se usa para defender la teoría de la sustitución penal es Isaías 53, donde habla del sufrimiento de Jesús. Según explica el Dr. Jonathan Welton, las traducciones modernas han sido muy influenciadas por el calvinismo, por lo que deberíamos mirar una traducción más antigua.

Una opción es la Septuaginta, la versión griega del antiguo testamento escrita entre el 200 y el 300 antes de Cristo. Esa era la Biblia que Jesús leía. En la Septuaginta y otras traducciones literales, la imagen no es de Dios derramando su ira sobre Jesús sino que Jesús tomó el pecado sobre sí mismo como si fuera una plaga y luego el Padre lo limpia de esa plaga.

Miremos algunos versos, en dos traducciones, La Biblia de las Américas (LBLA) y la Septuaginta (LXX). Mientras la LBLA usa la palabra “castigo”, la LXX usa “enfermo” y “enseñanza”.

Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:5 LBLA

Pero él fue herido por nuestros pecados, y enfermo está por nuestras iniquidades; enseñanza(e) de paz nuestra sobre él; con el cardenal de él nosotros fuimos sanos.
Isaías 53:5 LXX

La enfermedad se refiere al pecado puesto sobre el cordero justo y santo.

Pero quiso el Señor quebrantarle, sometiéndole a padecimiento.
Isaías 53:10 LBLA

Y el Señor quiere purificarle de la plaga;
Isaías 53:10 LXX

La imagen de la LXX es que el pecado es una enfermedad que la humanidad tiene, y el cordero del sacrificio, Jesús, vino y tomó la enfermedad, llevando nuestros pecados, cargas, y sufrimientos, como una plaga en la cruz. A través de su muerte y resurrección, se llevó esa enfermedad a la tumba y la dejó allí cuando salió venciendo a la muerte.

La conclusión es que:

  1. Jesús no murió en nuestro lugar como sustituto.
  2. Jesús no pago la penalidad por nuestro pecado.
  3. Jesús no recibió la ira de Dios.
  4. En la cruz, Jesús estableció un nuevo pacto de perdón y removió el antiguo pacto y el sistema antiguo.
  5. En la cruz, Jesús nos rescató del antiguo pacto, se hizo maldición por nosotros y canceló la deuda que teníamos con el antiguo pacto.

¿Por qué Cristo tenía que sufrir?

El cordero de expiación nunca fue torturado. Moría con una simple cortada en el cuello. O sea que lo único que se requería para el perdón de los pecados era el derramamiento de sangre. Jesús hubiera podido morir sin tortura y aún así tendríamos perdón de pecados.

Las torturas que sufrió fueron para añadir los otros beneficios del nuevo pacto, como la sanidad. Isaías 53:5 dice que “por sus heridas hemos sido sanados”.

En el nuevo pacto hubo un gran intercambio, donde él se llevó nuestra vergüenza y nos cubrió de su gloria.

En el antiguo pacto la gente era bendecida o maldecida dependiendo de su comportamiento. En el nuevo pacto somos bendecidos simplemente por lo que Cristo hizo por nosotros y no podemos ser maldecidos porque sólo hay perdón.

Muchos cristianos viven pensando que Dios los va bendecir sólo si se portan bien, pero la realidad del nuevo pacto es que ya somos bendecidos y hacemos buenas obras porque somos nuevas creaciones.

Cuando aceptamos a Jesús y entramos en el nuevo pacto, somos nuevas criaturas, pero debemos aprender a caminar en esa realidad de que somos justificados, santificados, y glorificados.

Cuando no experimentamos salud, prosperidad, bendición, gozo, paz, es porque estamos creyendo mentiras.

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